Las clases de la mañana pasaron sin contratiempos, Meg
no se encontró con Drake en todo el descanso y pensó que se quedaría así, hasta
que llegó la hora del almuerzo. Una vez que entró a la cafetería, divisó al
joven dragón sentado, con dos bandejas de comida, esperándola.
– Drake, no tenías por qué comprarme el almuerzo – Dijo una vez que vio
la comida del plato.
– Sé que no comes bien, el viejo me lo dijo – Refiriéndose al director -
¿Se te ha olvidado tu anemia?
Meg, estaba furiosa, pero sabía que no podía pelear
con él, así que se resignó, se sentó y se empezó a comer. En ese instante
llegaron sus amigos, que venían de clases diferentes y demoraron bastante en la
cola de la comida.
– ¡Meg! – Fi gritó impresionada - ¿Vas a comer todo eso? – Estaba
atónita.
La joven a la cual iba dirigida la pregunta miró a
Drake, sus ojos le dijeron la obvia respuesta.
– Si – Y sin decir nada más empezó a comer.
– Por fin alguien que es capaz de controlarte – Sam se burlaba de ella.
Aunque a los dos novios les hacía gracia la situación,
Adrián parecía más serio que nunca, lo único que hacía era mover su tenedor,
jugando con la comida de su plato. Meg
lo miraba, ella suponía que el joven se aprovecharía de esa embarazosa
situación para molestarla, le extrañaba que no hubiese emitido ningún
comentario en todo el almuerzo.
– ¿Por qué tienes un guarda espaldas Meg? ¿No hay ninguna relación entre
ustedes? – Fi golpeaba a su amiga con el codo, mientras hablaba.
– Acaso, ¿No pueden comer en silencio? – La mirada de Drake calló a toda
la mesa.
Meg, lo miró, éste parecía estar escuchando algo,
atento, cuando de golpe sus ojos se volvieron como ella ya los había visto antes,
como los de un dragón, miró a la joven, una mirada preocupada, rápidamente se
paró y salió disparado de la cafetería.
La joven, no
tenía idea de lo que había sucedido, pero sabía que era algo malo e importante.
– Es bastante raro… ¿Meg? ¿Estás ahí? – La chica esta distraída, pensando
en que pudo haber pasado, para que Drake reaccionara así. Pero al oír su nombre
“despertó”.
– Si, si, lo siento estaba pensado – Miró a su amigo y sonrío – Me siento
aliviada de que se haya ido.
– Y tú, Adrián, ¿Estás? – Sam miró a su amigo y lo picó con el tenedor,
obligando a éste a reaccionar – ¡Ya sé! ¡Estás celoso de que ése chico moleste
a Meg más que tú!
– Sí, como no – Dijo irónicamente – Solo me gustaría
saber, ¿Qué cosa mala hiciste para tener ahora un guardaespaldas? – Cosa que
todos en la mesa querían saber.
Meg quedó en blanco, no tenía idea que decir, era
claro que no podría decir la verdad, al fin y al cabo dijo lo primero que se le
vino a la mente.
– Mi tío cree que no me dedico lo suficiente a los estudios después de
clases, así que ése tipo se dedica a cuidar que no salga y que haga mis tareas
– Lo digo lo más rápido que pudo, para no tener que repetirlo y ojalá, no dar
más explicaciones.
– Entonces, es más como tu niñera – Adrián volvió a ser como siempre.
– Están por tocar, Meg vamos a clases – Las chicas se pararon y se
dispusieron a marcharse – ¡Adiós!
Mientras caminaban, lo único que a Meg se le pasaba
por la cabeza era, Drake, y sus ojos de mal augurio, saliendo de la cafetería.
Pero sabía que lo averiguaría dentro de poco.
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