sábado, 21 de diciembre de 2013

Capitulo 14

Meg despertó, sobresaltada, lo ultimo que recordaba era el inmenso dolor que el Devorador le provocó tras el bar. Su pierna aun le dolía, pero no tanto como antes, miro a su alrededor, le costo un poco reconocer el lugar, pero se encontraba en su nueva habitación. Se levanto de la cama, sujetándose de la cómoda, para amortiguar su pierna, una vez que se hubo parado, se sorprendió, se dio cuenta de que estaba con la pierna vendada, pero eso no fue lo que le dio una sorpresa, si no que fue el hecho de encontrarse con la pijama puesta. 

-¡Drake! – Al oír el grito proveniente del segundo, Drake, rápidamente (demasiado rápido) llego a la habitación.

- Meg, despertaste, ¿Estas bien? ¿Qué sucede? – Solo con oír su tono de voz, se podía intuir su preocupación. La joven, al percatarse de esto sonrío, de alguna manera le parecía chistoso que el frío dragón se preocupase, pero no demoro mucho en recordar por que había gritado.

- ¡¿Por qué llevo la pijama puesta?! – No solo estaba enojada, también estaba avergonzada, por lo que su cara no podía estar más roja.

- Pues, tenia que sacarte esa ropa que tenias puesta, luego de que el medico se encargase de ti, estaba toda ensangrentada – Ahora el también se había sonrojado de vergüenza – Pero no te preocupes, tu ropa interior sigue en su lugar, juro que no vi nada.

Un incomodo silencio se produjo entre ambos, la situación no favorecía a ninguno de los dos y no querían tocar el tema. El silencio parecía que seria eterno, hasta que Drake, intento “romper el hielo” de la situación.

- Será mejor que bajes a desayunar, aun alcanzas a llegar a la escuela – Eso sorprendió a Meg, ¡Se le había olvidado! Sabía que no le dejaría faltar a la escuela, pero eso era absurdo.


- Maldición, me alisto y bajo – Olvidándose de su pierna mala, se quiso dirigir hacia el baño, pero término en el suelo en cuanto dio un paso - Mierda – Drake ayudo a que se levantase y la dejo en la puerta del baño.

- Ten cuidado, llámame si necesitas que te ayude a bajar las escales e intenta no morir ahogada – Cerro la puerta y bajo a la cocina.

Sin importar cuanto se apurase, se demoro como mínimo quince o veinte minutos en ducharse y alistarse, sin olvidar los minutos que se demoro en bajar la escalera, apoyándose firmemente del barandal para evitar caerse o hacerse doler. Una vez que llego a la cocina, Drake estaba sentado comiendo un pedazo de pizza.

- ¿Esto es el desayuno? – Estaba fría, y el queso estaba como piedra.

- ¿Quieres cocinar tu? – Era obvio que eso no pasaría, ya estaba demasiado atrasada. Sin más preámbulos se sentó y saco un pedazo.

- ¿Qué paso ayer? Luego de que me desmaye – Desde que despertó, que quería saber que había sucedido.

- Pues que mas crees, he tenido que hacerlo solo, como siempre – Esperaba que la joven le comentase sobre el increíble movimiento que hizo ayer, pero no fue así.

- Lo siento, debí hacer intentado ser mas útil – Su mirada se volvió cabizbaja y solo se centro en su trozo de pizza.

Drake la miro, no pudo evitar sonreír, llevaba puesto el collar que le dio el día anterior, se levanto de la mesa, tomo sus llaves y luego se acerco a Meg.

- Para la próxima será mejor que me avises, pero, gracias – Ella no entendió el sentido de la ultima palabra, pero no le presto atención, el joven le apuro mostrándole la hora.


Una vez que se fueron, Drake debió ayudarla a subir al auto, lo que la dejo pensando, ¿Cómo lo haría el resto del día? 

Capitulo 13

  Una vez que ambos atravesaron la puerta, Meganie quedo petrificada, no podría creer lo que se encontraba frente a sus ojos. El hombre que anteriormente había salido del bar, se encontraba de cuclillas en un ensombrecido rincón, llorando, sangre. Se podía notar como de sus ojos caía una innumerable cantidad de líquido rojo, pero eso no era lo peor de todo, la expresión en su cara, que cada ves se empezaba a deformarse más y más, su cara se derretía tal cual una escultura de cera, permitiendo, que la sangre de sus ojos se mezclasen con ella.

 Drake se le acerco al hombre o cosa que se encontraba en las sombras.

- Si sales del cuerpo te será menos doloroso – Pero no hubo respuesta, solo llantos – Tu lo quisiste.

 Intento tomar al asqueroso ser del cabello, pero fue una equivocación, porque este se le salio, junto con una gran masa de piel derretida. Drake lo soltó al instante y luego empezó a transformar su brazo en dragón. Una vez que sus garras estuvieron formadas, la hundió en donde se suponía debiesen estar los ojos de la criatura, levantándola del suelo.

- ¡Es mío! ¡Mio! ¡Es mi cuerpo! ¡Suéltalo! – Intento escapar, forcejeo lo más que pudo, pero solo causo que soltara un gemido de dolor.

Drake empezaba a transformarse, poco a poco, una vez que su segunda mano se hubiese transformado, la enterró en el estomago del ser y luego lo tiro, hacia la pared.

- Mátalo, entiérrale ese fierro en la cabeza – Meg lo miro desconcertada, el lo estaba haciendo bastante bien, no necesitaba que ella lo hiciese, sin agregar que tampoco quería hacerlo.

- No es necesario, encárgate tu – Espero que esas palabras surtieran efecto, mientras ellos hablaban la criatura se retorcía.

- ¡Ahora! – El imponente grito de Drake, hizo que se viera obligada a hacerlo. Tomo el fierro que se encontraba tirado en el piso y se acerco. Lo miro detenidamente y observo lo asqueroso que se veía revolcándose en sus propios fluidos. Una vez que logro identificar bien donde tenía que darle, cerró los ojos… fatal error.

El devorador aprovecho las milésimas de segundo en las que Meg cerró sus ojos y se abalanzo hacia su pierna,  arrancando un pedazo de carne, como un león a su presa. Meg no pudo evitar gritar y caer al suelo. Cuando abrió los ojos, vio como el devorador se le abalanzaba sobre el cuello, y sus dientes que se ahora parecían los de un tiburón. Si no fuera por la patada que Drake le dio a la criatura a último momento, su cuello hubiera quedado despedazado.

- Te he dicho que lo mataras enseguida, pero tu ¡Idiota! – Meg lloraba y gritaba al mismo tiempo, no podía aguantarse el dolor, y ver su pierna desgarrada no ayudo en nada. Drake no alcanzo a acercarse a ella, antes de que el devorador se pusiera de pie.

 El ser se empezó a comer su propia piel y carne, hasta que quedo aun más deforme y ensangrentado. Se escucho un terrible chirrido, y en un instante el cuerpo se encontraba inerte sobre el suelo, pero a su lado se encontraba una sombra oscura, de afilados dientes como los de un tiburón y unos ojos rojos de los que chorreaba sangre. Dijo palabras en un dialecto extraño y luego de un grito de guerra se abalanzo sobre Drake.

 Drake no pudo evitar el choque con el devorador, ya que se había distraído al ver a Meg desmayarse. Pero logro deshacerse de el antes de que lo mordiese. Una vez de pie, sus alas le aparecieron, y le fue más fácil evitar las embestidas del ser. Cuando le intento golpear con una de sus garras en el vientre esta quedo atrapada en una espesa masa de sangre, por lo que antes de poder escapar recibió un mordisco en el hombro.

 Drake se alejo del ser lo mas que pudo, pensaba quemarlo con su aliento, así que se puso en una esquina, pero no se dio cuenta que era el mismo rincón en el que se encontraba hace unos momentos la criatura, antes de que lograse soltar una sola llama, o moverse de el lugar, su cuerpo estaba siendo sostenido con sangre negra que broto de las paredes, estaba atrapado. El devorador se le acerco, tomo su cabeza con sus manos y empezó a apretarla, logrando un lastimero grito de Drake.

 En ese instante Meg se había despertado, o eso parecía, sus ojos estaban completamente blancos, hico un leve movimientos con sus manos, cito algunas palabras y se desmayo de nuevo. En fracción de segundos el cemento a los pies de la criatura lo rodeo y trasformo en estatua, haciendo que lo que mantenía atrapado a Drake desapareciese. Este rompió la estatua de una patada y una vez que libro su cabeza, corrió hacia Meg.

Le vendo la herida con lo que tenia puesto, y luego se la llevo en brazos. Una vez que entro otra vez al local, todos los estaban mirando, unos reían y había algunos que hasta se pusieron rojos. Al ver lo apresurado que salieron, luego oír los gritos provenientes de la parte trasera y ver al joven salir con la chica en los brazos y con nada encima, pensaron en que algo bastante vergonzoso sucedía atrás. Drake dejo dinero en la mesa y se apresuro hacia el auto.


En todo el camino de regreso, no pudo sacarse de la mente, que el ser contra el que se enfrentaron era mas fuerte de lo que suponía iba a ser, tal vez, un mero error de información o quizás, fue apropósito, con la esperanza de que Meg o el muriesen. Fuese lo que fuese debería investigar.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Capitulo 12

El silencio se apoderó del auto, Drake, siguió conduciendo sin darle importancia a lo que había dicho, pero en cambio, Meg quedó perpleja, le costaba creer que irían a matar a alguien, o que Drake mataría a alguien, pero sabía que el joven no lo decía en forma de broma. Antes de que pudiera hacerle una pregunta sobre lo que había dicho, ya se encontraban estacionados, en un barrio que tenía mala apariencia.

En el bar de enfrente, hay un devorador, y nosotros iremos a por él, es tiempo de que te enteres contra qué es lo que peleamos – abrió la puerta del coche e inmediatamente bajó de éste, seguido por Meg.

De qué hablas, cómo piensas matar a alguien ¡Estás loco! – Sin despreocuparse de su alrededor, imaginaba que en cualquier momento los asaltarían.

Está claro que no tienes idea contra qué nos enfrentamos – Dijo sin poder reprimir una risa burlesca – Vamos.

Ambos se encaminaron hacia el bar de enfrente, antes de entrar, ya pudieron sentir el olor a alcohol y cigarro. Al entrar, Meg pensó, en Paris, y lo difícil que le era imaginarse un lugar así en la supuesta cuidad del “glamour”. Se sentaron en una mesa desocupada al fondo, siendo seguidos de vista por algunos hombres, siendo clara la razón, Meg aún llevaba puesto el caro uniforme de su escuela, cosa que no era nada normal en un lugar como ése.

¿Dónde está tu supuesto “Devorador”? – Dando énfasis en la última palabra – Yo aquí solo veo gente… Normal, por así decirlo.

Debe estar por aquí, y ¿Acaso no prestaste atención cuando te los describí? – Intentado mirar disimuladamente a su alrededor cosa que no se le daba para nada bien, lo que provocó una risa de Meg – Se disfrazan en cuerpos humanos, pero no es tan difícil reconocerlos.

Luego de inspeccionar el alrededor con la vista, y escuchar las conversaciones de su alrededor, Drake decidió desistir hasta más tarde, por lo que llamó al mesero, un hombre calvo y gordo que en su mantel tenía una enorme mancha de grasa, sin dejar de lado su terrible genio para atender, debía de estar cansado de sacar ebrios a todas horas.

¿Qué quiere? – Preguntó con una voz demandante, pero cansada a la vez.

Quiero la mejor cerveza de la casa y un vaso de cola para la joven – El mesero, se marchó hacia el mesón de las bebidas.

¿Piensas tomar cerveza a estas horas? ¿No crees que sea algo raro? – Mirando a Drake de manera incomprensible.

Mira donde estamos, sería mucho más extraño si no lo hiciera – Fue ahí cuando el hombre les trajo sus bebidas, y se marchó sin más – Gracias.

Pasaron solo cinco minutos, cuando de pronto Drake se puso mas serio. Miraba de reojo a un hombre, no era demasiado alto, pero tampoco se le podía considerar bajo, tenía unos ojos oscuros, casi negros, su cabello era un marrón oscuro y su piel pálida.

¿Lo ves? El tipo que está sentado en la mesa de la esquina, al lado del ventilador – Dejando de mirar por un momento al hombre y concentrándose en su cerveza.

Sí, lo veo, pero, no es más que una persona normal. Imposible que él sea un devorador de almas – Mirándolo de reojo.

Tampoco pensaste que yo fuese un dragón, te diré cómo puedo saberlo – Dio un sorbo a su bebida y prosiguió Su piel está muerta por esa razón es pálida, odian el calor, por eso se sienta bajo el ventilador, sus ojos son completamente negros como las de todos los devoradores y según mis fuentes, espera a que algún ebrio se quede dormido en el baño o lo echen por la puerta trasera, para comérselo. Cobarde pero astuto.

Wow, un dragón detective. Entonces, si es así ¿Qué hacemos ahora? – Le parecía ridículo lo que hablaba el joven.

Usa tus poderes para detener el ventilador y quiero que calientes el aire – Dijo de corrido – Deben haber por lo menos unos veinte grados afuera.

Es mucho pedir, no puedo hacer eso, el aire es demasiado ligero y difícil de controlar, tampoco puedo hacer esas dos cosas a la vez – Era bastante obvio que Drake no sabía sobre sus poderes.

Hay muchos Rem’s en la cuidad y tengo que estar contigo, cómo es que puedes ser tan débil, cualquiera podría hacerlo – Miraba a Meg, que le hacía una cara de puchero – haces lo que te dije o lo haré a mi manera. Lo mataré aquí mismo.

Meg, decidió intentarlo, era mejor eso a que Drake lo matara frente a todos, y aun no estaba segura de lo él le decía, talvez fuese un humano normal y corriente. Concentró sus poderes primero en el ventilador, empezó a enfriar el aire de la caja hasta congelar hasta el mínimo vapor de agua que ahí se encontrase, y lo logró, detuvo el ventilador. Pero ahora la parte difícil, calentar el aire, ahora que el ventilador estaba apagado las partículas de aire estaban un poco más calientes y le era más difícil controlarlas, apretó ambas manos, sintió como una gota de sudor caía por su frente y poco a poco lo logró, debió llegar hasta los treinta grados, cuando Drake la detuvo.

Ya es suficiente, mira – El hombre de ojos negros salió tosiendo por la puerta trasera – Vamos.

Ambos se pararon y se dirigieron rápido a la puerta trasera.

¿Qué pasa si nos equivocamos?

Drake calló un momento y la miró, entretenido.


Solo será un homicidio cualquiera.

Capitulo 11

Antes de que pudiese tocar la puerta de dirección, alguien la abrió desde dentro. Meganie se sorprendió bastante al ver que quien la había abierto no era nadie más que Drake.

¿Drake? – Sus pupilas estaban como las de un gato, o más bien como las de un dragón. Con precaución entró a la habitación, cerrando la puerta tras de sí, sin siquiera prestarle atención a la silueta que se erguía tras del escritorio.

Buenas tardes señorita Aquella voz hizo que Meg se sobresaltara, era una voz ronca y rasposa Estaba esperando por usted Aquel hombre no debía medir más de un metro sesenta, era calvo, pero lo que más llamaba la atención eran sus enormes orejas.

¿Te han enviado de clase? – La mirada de Drake se había fijado en ella, con un aire de reprimenda - ¿Por qué?

Por favor mi querido Drake, tu solías venir al menos una o dos veces por día, no creo que tengas el derecho de reprimir a esta jovencita en su primera visita El pequeño hombre esbozaba una enorme sonrisa, mostrando unos afilados dientes La han enviado de clase de física, por hacer un dibujo en clases.

Es cierto, ¿Cómo lo sabe? – No había forma de que alguien le hubiese avisado antes de que ella llegase, y luego de preguntar miró a Drake ¿Qué haces aquí? ¿Era tu escuela? Porque nunca sé nada de lo que sucede, ¡No es justo!

Jovencita, yo sé todo lo que sucede dentro de esta escuela Meganie no pudo evitar fijarse en sus enormes orejas y soltar una carcajada, que se vio obligada a callar Y respondiendo a tu otra pregunta, este joven, fue mi alumno, el peor de todos, sabes que una vez él  …

¡Calla Duc! Terminamos nuestro asunto así que me iré, y me la llevaré conmigo Estaba furioso, sus ojos se habían tornado anaranjadas, casi parecía fuego y sus pupilas estaban completamente estiradas, tomó del brazo a Meg, que sin protestar se dejó arrastrar No quiero que la descuides cuando tenga clases ¿Entendido?

Un maldito bastardo dándome órdenes, no te preocupes, la cuidaré, muy bien Dijo lamiéndose los labios y dejando ver parte de sus afilados y sucios dientes.

Drake dejó escapar una sonrisa, soltó a Meg y se acercó al director lentamente, como Meg le veía la espalda pudo ver cómo se estiraba la camisa que llevaba puesta hasta romperse y dejar a la vista unas alas negras y escamosas. Drake tomó del cuello al hombre enano, levantándolo del suelo al menos medio metro. Acercó su cabeza a la oreja de éste y le susurró algo al oído. Luego al dejarlo en el suelo, con una de sus garras de las que le habían salido hizo una pequeña marca en la mejilla del hombre y se fue dejando que la sangre cayese por el rostro del director.

Antes de bajar el primer piso, el joven ya se había normalizado y todo su aspecto dragón ya se había esfumado. Meg lo miraba de reojo, ya que pensaba que cualquier palabra que dijese lo haría explotar. En el momento en el cual salieron por la puerta principal, el timbre para el descanso sonó, dejando salir a todos sus alumnos de sus respectivas aulas. Subieron en silencio al auto y se fueron sin más.

Minutos más tardes, Meganie se animó a hablar.

¿Qué hacías en la escuela? ¿Qué le dijiste al director? ¿Quién es él? ¿Es un dragón? ¿Adonde vamos? ¿Por qué me sacaste de la escuela? – Todas esas preguntas salieron seguidas desde su boca.

Odio que hagas tantas preguntas a la vez, ¡Me das dolor de cabeza! Mejor cállate y revisa la guantera. Hay un regalo para ti Meganie siguió sus órdenes en silencio y sacó de la guantera una pequeña caja de regalo que tenía una etiqueta con su nombre.

La abrió lentamente, no confiaba mucho en un regalo de él. Al abrirlo vio un collar, de oro, con un medallón en forma de sol.

No sé si se parecerá al que te dio tu novio, pero, creí que podía servir No se interesó en mirarla y siguió manejando No sabía cual te gustaría así que te compré el que más me gustó Meg seguía sin responder – Si no te gusta solamente podemos ir a cambiarlo – Harto de que ella no le responda, Drake miró hacia su copiloto y vio que esta estaba llorando, al percatarse de ésto, se estacionó en el primer lugar que pudo Eh, ¿Estas bien?

Sí, yo, te lo agradezco – Y se lanzó al cuello de Drake, hacía mucho que nadie le daba nada. Luego de unos minutos se calmó y empezaron a andar nuevamente, en ese instante ella se dio cuenta de que no sabía donde estaban ni a donde iban - ¿A dónde vamos Drake?

A matar a alguien.


Y esbozó una sonrisa, dejando ver sus dientes y afilados colmillos.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Capitulo 10

La campana se oyó sonar nuevamente en los pasillos y aulas de clases, que marcaba el final de la tercera clase y la hora de almuerzo. Luego de las clases de historia, literatura y matemática, Meganie estaba demasiado cansada, aún le quedaban dos horas mas de clases y no sabía cómo iba a resistirlas, se formó en la fila de la cafetería con Fi, esperando su turno para servirse lo que apetecieran. Meg tomó un plato de jalea, uno de flan y una manzana, Fi en cambio se sirvió un plato de comida sorpresa de la cocinera de la cafetería, que al verlo sentía terribles nauseas y dudabas si eso era comestible.

Una vez se hubieron servido sus vasos de jugo y agua, se dirigieron a sentarse en la mesa donde se encontraba Sam y otro chico, ese chico era Adrián, según las chicas de la escuela el más apuesto, con su cabellera rubia y ojos oscuros, según ellas un cuerpo de modelo, pero Meg no sentía más que mera repulsión por él, le era un suplicio soportarlo en matemática y en el almuerzo todos los días, lo encontraba estúpido y arrogante, cuando pensó eso, se acordó de Drake, se parecían bastante en ese sentido, provocándose así una risita. Luego de que ambas chicas hubieran tomado asiento empezaron a comer.

Meg miró a sus dos amigos y se acordó de cómo llegaron a ser amigos, en su primer día. Ese día en la escuela estaba realmente triste de no conocer a nadie, pero se mostraba enojada y amargada. Cada vez que alguien le iba a dirigir una palabra ella los fulminaba con una feroz mirada, lo que hacía que sea quien sea, se retractara y se fuera. Pero cuando estaba sentada sola en la cafetería, comiendo únicamente un pedazo de pie de limón, se le acercaron dos jóvenes.

 Estas muy sola, ¿Quieres que te acompañemos? Dijo alegremente la chica, que resultó ser Fi.

No Fue la única respuesta de Meg, sin siquiera mirarlos.

Me llamo Sam y ella Fi, un gusto conocerte, ¿Cómo te llamas? Y sin hacer caso a lo que dijo Meg, se sentaron con ella.

Impresionantemente, así fue como se volvieron amigos, acosaron a Meg con preguntas hasta que esta por fin logró romper el muro de frialdad que la rodeaba y empezó a hablar con ellos.
Cuando su recuerdo terminó no pudo evitar soltar una sonrisa, se sentía feliz de haberlos conocido aunque aún extrañaba su antigua escuela.

¿A que viene esa estúpida sonrisa? Era Adrián, que volvía a soltar uno de sus odiosos comentarios- Sonríes sola, que pena me das.

La sonrisa de Meg desapareció y le lanzó una mortífera mirada a aquel joven, sentía que le hervía la sangre cada vez que escuchaba su odiosa voz y deseba que un meteorito cayera sobre su cabeza.

Estaba imaginando que la lámpara caía sobre tu cabeza Dijo, controlándose a si misma y volviendo a sonreír, pero esta vez no sola, ya que a sus otros dos compañeros de mesa igual les hizo gracia su comentario.

Una vez que todos hubieran terminado su almuerzo, se pusieron a planificar la película que irían a ver el viernes, salida a la cual Adrián igual estaba incluido.

Yo voto por una romántica, ¿me apoyas Meg? – Fi amaba las películas románticas y aunque lloraba en cada una de ellas siempre terminaba desahogándose con Meg en vez de con Sam.

Aunque ambos fuesen novios, no parecían ser más que dos amigos.

A mi me da igual, pero prefiero las infantiles Meg amaba las películas de niños pequeños, por sus historias, dibujos y cuando las miraba sonreía de principio a fin.

No eres más que una bebé, yo opino que veamos una de terror o de zombies Adrián siempre se creía masculino por ver esas películas, lo que hacía a Meg irritarse nuevamente.

Deberíamos ver una de acción o coches, esas son de las buenas Sam era un fanático a todo lo que tuviera explosiones o armas. Hubo un infinito debate de que película debían ver, que no acabo hasta que Sam volvió a hablar Bueno, como vamos a ver dos películas, hagamos esto, tiraré una moneda y si sale cara, nosotros elegimos las dos películas y si sale sello ustedes dos, ¿Les parece? – Él era siempre quien resolvía las disputas en el grupo.

Como todos aceptaron, tiraron la moneda y salió cara, los chicos tendrían que elegir y por lo visto verían una película de acción y una de terror. Cuando ellas se lamentaban la campana sonó, tenían que ir de vuelta a la sala de clases, a cada uno le tocaba clase diferente, así que se separaron.

Meg tenía física, siempre odió esa clase, encontraba que aprender eso era estúpido y luego de descubrir sus poderes, la odiaba aún más por que sabía que no eran más que mentiras. En toda la clase no prestó atención al profesor y jugó con su goma, volviéndola una esfera o un cuadrado, luego con el carbón de su lápiz, pensó en lo ridículo que se vería el flacuchento de su profesor con falda e hizo que se impregnara el carbón en la forma que se lo imaginaba, logrando así un perfecto dibujo.

Señorita Blanc’s a la oficina de director, ¡Ahora! Casi se cae de su silla al oír el grito de su profesor a sus espaldas, que vio el dibujo que había hecho, debió haber prestado más atención a su ubicación mientras jugaba con sus cosas.

Meg se paró y salió de la sala, llevando consigo su mochila y cuaderno. Ahora tenía que subir las escaleras hasta la cúpula del director por primera vez, pero no le preocupaba, no la podrían castigar porque era la primera vez que iba a su oficina y no podían llamar a su tío ya que él debía estar trabajando, así que solo tendría que escuchar un latoso sermón. Mientras subía tubo la escalofriante sensación de que alguien la vigilaba.


domingo, 17 de noviembre de 2013

Capitulo 9

Al pasar por la puerta de entrada principal del establecimiento, Meganie se dio cuenta de que ha diferencia de todos los días anteriores en la puerta se encontraba un guardia más de lo común, que la seguía con la mirada, supuso que su tío lo había contratado, con este nuevo personaje eran tres hombres los que resguardaban la entrada esa mañana.

La joven alzó la vista para contemplar su escuela, era un establecimiento gigantesco, acomodado en toda la cuadra, de unos veinte metros de altura, una construcción firme, de mármol blanco al igual que las columnas que lo sostenían y lo que más le gustaba a Meganie, era observar la gran cúpula de color grisáceo que tenía vista a toda la redonda del establecimiento, que suponía ser la oficina del director, con unas gigantesca ventana que daban a la entrada y con una gigantesca gárgola en lo más alto de ésta, también habían gárgolas alrededor de todo el tejado, al menos unas ocho gárgolas, sin contar la gigantesca escultura que se alzaba en la cúpula, que debía de medir el doble que las otras. Al volverse a percatar en el ventanal que daba con la entrada, se dio cuenta de que había alguien parado ahí, mirando, mirándola, supo que era una idea estúpida, debía ser el director observando al centenar de alumnos que entraban al mismo tiempo al establecimiento. Ella nunca tuvo oportunidad de encontrarse con el director, pero sabía que no podría ser nadie más, aunque sabiendo esto, se seguía sintiendo observada.

Estaba tan absorta en sus pensamientos que por no prestar atención en el camino, chocó con alguien, supuso que debía ser un hombre por la ancha espalda contra la que su cabeza tuvo el placer de golpearse.

Lo siento, estaba distraída Se disculpó con su víctima mirando hacia el suelo.

Que excelente manera de saludarme Al escuchar esa voz se dio cuenta de quién era, era Sam, uno de sus únicos amigos que tenia en esa escuela, era un chico promedio de un metro setenta, debía pesar setenta kilos, pelo castaño oscuro y ojos grises, llevaba puesto el traje masculino, chaqueta de terno azul oscura con la insignia de la escuela, camisa blanca, corbata del mismo color que el terno y unos pantalones negros. Era un chico bastante risueño y le encantaban las bromas y molestar a los demás, principalmente esas que traían con ellas caídas o humillación ¿Hiciste la tarea? Espera no respondas, ya sé tu respuesta.

Meg nunca hacía sus deberes, solía copiárselos a alguien a última hora. Ambos se encaminaron hasta su salón de clases, tenían historia en la primera hora, la clase mas aburrida de todas, lo único que hacían era escuchar a su profesora leer de corrido el contenido de un antiquísimo y gigantesco libro. Los dos chicos se fueron hablando hasta el salón de clases, pero tuvieron que detenerse en el portal de la puerta al oír una voz femenina gritando el nombre de Meganie.

¡Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeg! ¡¿Intentas coquetear con mi novio?! Y antes de poder darse la vuelta entera, ya tenía a la joven encima de ella ¡Te extrañé! – La chica estaba abrazando a Meg, la cual intentaba de una manera u otra escapar de sus brazos, empujándola o haciéndole cosquillas, pero por fin logró su cometido cuando se escabulló por debajo.

Fi, odio que hagas eso Su amiga era muy efusiva, y solía abrazarla aunque ella lo odiase, su verdadero nombre era Filomena, pero ella lo odiaba, por eso pedía que la llamasen Fi, era bajita, delgada, de pelo negro aunque solía teñirse con frecuencia, por lo cual siempre la regañaban en la escuela. Ella y Sam llevaban siendo novios desde tres años, ambos eran muy diferentes a Meganie, ellos siempre se mostraban alegres y risueños, además eran amigables con todo el mundo, a diferencia de Meg, que rara vez sonreía y era bastante hostil con las demás personas. En lo académico, Fi era buena estudiante, se preocupaba de hacer las tareas y estudiar para pruebas con antelación, Sam era un chico promedio, sin importar que tanto lo intentase sus notas seguían siendo las mismas.

¡Deberías haberme llamado! Fi estaba frunciendo el ceño y poniendo una cara que según ella era de enojo.

Estuve ocupada, culpa de mi tío, ya sabes Cosa que según ella era la verdad, aunque omitía algunos detalles.

 En ese instante, la campana sonó sobre ellos llevándolos a taparse los oídos con ambas manos. El sonido significaba que todos debían entrar ya a sus aulas de clase y así lo hicieron los tres muchachos que entraron juntos a la aburrida clase de historia, marcando así el primer período del día.


sábado, 9 de noviembre de 2013

Capitulo 8

Meganie paró en seco, su corazón empezó a palpitar muy fuerte, nadie debía de saber dónde vivían ya que acababan de llegar, pero sabía que no era Drake, él había llevado las llaves y no hubiera tocado la puerta… lo peor de todo, que como no conocía la casa, no sabría como defenderse si ese fuera el caso. Tomó un cuchillo de la cocina, y se encaminó hacia la puerta. Tal vez los estuvieron siguiendo todo el camino y aprovechaban de atacar ahora que se encontraba sola. Muchas cosas pasaron por su cabeza, principalmente sobre los devoradores de almas, ¡Quizás venían a comerse su alma! Eso pensamiento hizo que el corazón de Meganie se acelerara aún más.

Al llegar a la puerta, se dio cuenta de que no había forma de mirar hacia afuera, por lo que maldijo a la vieja casa, tomó la manilla de la puerta y rápidamente la abrió hacia adentro echándose enseguida para atrás, imitando una ridícula pose de defensa de guerreros que hace poco había visto en televisión.

¿Qué estas haciendo? – Era el abuelo de Drake, que estaba vistiendo un traje algo más casual a diferencia del que llevaba la noche anterior ¿Es algún nuevo poder? – Se burló.

Lo siento, pensé que podía ser alguien malo… Retomando su postura normal y dejando el cuchillo en la mesita del teléfono que tenía a la izquierda.

Parece que ya te has puesto cómoda Dijo una vez que escuchó el sonido de la televisión prendida ¿Puedo pasar?

Como no, adelante Lo guío hasta la sala de estar, donde una vez que ambos estuvieron sentados, apagó la televisión, se lamentaba por ello, estaban dando un programa que deseaba ver hace tiempo, pero el hombre que se sentaba a su lado le daba bastante miedo como para no prestarle la atención necesaria ¿Qué sucede? ¿Le pasó algo a Drake?

Solo vine a visitar, además el vendrá algo tarde, lo he mandado a resolver algunos asuntos, así que será mejor que no lo esperes despierta Aquel hombre emanaba un aire de superioridad increíble, cuando Meganie lo miró a los ojos, se dio cuenta de que él también era un dragón Una vez que hayas visto a un dragón, te serán más fácil reconocerlos, lo mismo sucede con los devoradores.

Hubo un silencio incómodo, ninguno de los dos decía nada, tampoco se miraban, parecía que nunca se iba a terminar, hasta que, el canoso hombre se puso a buscar algo en su bolsillo, estaba envuelto en un paño que parecía ser seda.

Drake, es un dragón joven, aún no sabe bien para quién, ni por qué pelea, suele salirse de control cuando se enoja y llega a ser muy maleducado Le entregó el objeto a Meganie y ésta lo desenvolvió – Pero aún es débil.

¿Un anillo? Lo miró, era un anillo de oro blanco, que poseía grabados de dragones alrededor de él ¿Qué tiene esto que ver con Drake?

Este anillo te permitirá capaz de controlar a Drake, puedes ayudarlo a ser más fuerte o más débil, úsalo cuando no te haga caso Mencionó con suma tranquilidad.

¿Por qué yo? ¿No sería mejor si se lo queda usted? Sin poder despegar la vista del anillo aún.

Solamente un humano es quien puede ser capaz de usarlo, como ves yo soy un dragón y tu una humana, aunque tengas poderes, no eres más que una simple humana Las palabras de egocentrismo y superioridad, molestaron a Meganie pero no se atrevía a contradecir a aquel hombre.

Entonces, ¿Cómo lo uso? Lo miró incrédula, como se suponía que un anillo controlase a un dragón. Tal vez una espada, o una daga, pero ¿Un anillo? ¿Qué podría hacer con él?

– Es bastante simple, lo único que tienes que hacer es estar cerca de Drake y decir estas palabras… – El hombre se le acercó a la oreja de la joven y le susurró al oído unas palabras. Se levantó del sofá y dijo Cuídalo, y una vez que te lo pongas debes de estar segura de que lado vas a pelear, porque solo tú y nadie más que tu podrá quitarlo Fue así como se encaminó hacia la puerta y se fue dejando nuevamente a Meganie sola.


Miró en anillo, pensó en Drake, en su nombre, en las palabras, en dragones… se puso el anillo, y se fue a su habitación, se ducho, se puso ropa de dormir y una vez lista, se recostó en su cama en la cual jugo con la tierra de un macetero que estaba en la ventana, moldeando y formando figuras de tierra a su gusto. Hasta que el cansancio le ganó y lentamente se adentro en lo más profundo del sueño.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Capitulo 7

Meganie paró en seco, su corazón empezó a palpitar muy fuerte, nadie debía de saber dónde vivían ya que acababan de llegar, pero sabía que no era Drake, él había llevado las llaves y no hubiera tocado la puerta… lo peor de todo, que como no conocía la casa, no sabría como defenderse si ese fuera el caso. Tomó un cuchillo de la cocina, y se encaminó hacia la puerta. Tal vez los estuvieron siguiendo todo el camino y aprovechaban de atacar ahora que se encontraba sola. Muchas cosas pasaron por su cabeza, principalmente sobre los devoradores de almas, ¡Quizás venían a comerse su alma! Eso pensamiento hizo que el corazón de Meganie se acelerara aún más.

Al llegar a la puerta, se dio cuenta de que no había forma de mirar hacia afuera, por lo que maldijo a la vieja casa, tomó la manilla de la puerta y rápidamente la abrió hacia adentro echándose enseguida para atrás, imitando una ridícula pose de defensa de guerreros que hace poco había visto en televisión.

¿Qué estas haciendo? – Era el abuelo de Drake, que estaba vistiendo un traje algo más casual a diferencia del que llevaba la noche anterior ¿Es algún nuevo poder? – Se burló.

Lo siento, pensé que podía ser alguien malo… Retomando su postura normal y dejando el cuchillo en la mesita del teléfono que tenía a la izquierda.

Parece que ya te has puesto cómoda Dijo una vez que escuchó el sonido de la televisión prendida ¿Puedo pasar?

Como no, adelante Lo guío hasta la sala de estar, donde una vez que ambos estuvieron sentados, apagó la televisión, se lamentaba por ello, estaban dando un programa que deseaba ver hace tiempo, pero el hombre que se sentaba a su lado le daba bastante miedo como para no prestarle la atención necesaria ¿Qué sucede? ¿Le pasó algo a Drake?

Solo vine a visitar, además el vendrá algo tarde, lo he mandado a resolver algunos asuntos, así que será mejor que no lo esperes despierta Aquel hombre emanaba un aire de superioridad increíble, cuando Meganie lo miró a los ojos, se dio cuenta de que él también era un dragón Una vez que hayas visto a un dragón, te serán más fácil reconocerlos, lo mismo sucede con los devoradores.

Hubo un silencio incómodo, ninguno de los dos decía nada, tampoco se miraban, parecía que nunca se iba a terminar, hasta que, el canoso hombre se puso a buscar algo en su bolsillo, estaba envuelto en un paño que parecía ser seda.

Drake, es un dragón joven, aún no sabe bien para quién, ni por qué pelea, suele salirse de control cuando se enoja y llega a ser muy maleducado Le entregó el objeto a Meganie y ésta lo desenvolvió – Pero aún es débil.

¿Un anillo? Lo miró, era un anillo de oro blanco, que poseía grabados de dragones alrededor de él ¿Qué tiene esto que ver con Drake?

Este anillo te permitirá capaz de controlar a Drake, puedes ayudarlo a ser más fuerte o más débil, úsalo cuando no te haga caso Mencionó con suma tranquilidad.

¿Por qué yo? ¿No sería mejor si se lo queda usted? Sin poder despegar la vista del anillo aún.

Solamente un humano es quien puede ser capaz de usarlo, como ves yo soy un dragón y tu una humana, aunque tengas poderes, no eres más que una simple humana Las palabras de egocentrismo y superioridad, molestaron a Meganie pero no se atrevía a contradecir a aquel hombre.

Entonces, ¿Cómo lo uso? Lo miró incrédula, como se suponía que un anillo controlase a un dragón. Tal vez una espada, o una daga, pero ¿Un anillo? ¿Qué podría hacer con él?

– Es bastante simple, lo único que tienes que hacer es estar cerca de Drake y decir estas palabras… – El hombre se le acercó a la oreja de la joven y le susurró al oído unas palabras. Se levantó del sofá y dijo Cuídalo, y una vez que te lo pongas debes de estar segura de que lado vas a pelear, porque solo tú y nadie más que tu podrá quitarlo Fue así como se encaminó hacia la puerta y se fue dejando nuevamente a Meganie sola.

Miró en anillo, pensó en Drake, en su nombre, en las palabras, en dragones… se puso el anillo, y se fue a su habitación, se ducho, se puso ropa de dormir y una vez lista, se recostó en su cama en la cual jugo con la tierra de un macetero que estaba en la ventana, moldeando y formando figuras de tierra a su gusto. Hasta que el cansancio le ganó y lentamente se adentro en lo más profundo del sueño.



domingo, 27 de octubre de 2013

Capítulo 6

Ambos jóvenes se encontraban desayunando en una cafetería. Meganie comía una gran dona y un jugo de frambuesa, a diferencia de Drake quien solo tomaba un café. Mientras se encontraban en la cafetería Meganie se dio cuenta de que toda la gente los miraba, bueno, no es algo de extrañarse, ya que iban con una gran maleta, Drake iba con un terno completamente destrozado, sin olvidar que él en si llamaba bastante la atención, principalmente a mujeres, a las cuales les dedicaba una mirada coqueta.

¿A dónde vamos a ir? Preguntó algo desconcertada Meganie, al percatarse de que ya no podría volver a vivir en su departamento.

Tu tío me dio una dirección, pero no tengo idea de qué es, ni donde es, pero ahí tendremos que ir En ese instante, la joven empezó a tocarse desesperadamente el cuello.

¡Mierda! Luego empezó a buscar en los bolsillos de su bolso ¡Mierda!

¿Qué te sucede ahora? Algo enojado ya que su acompañante no se queda quieta y llamaba todavía más la atención.

Lo he dejado en el departamento Su cara mostraba preocupación.

¿Qué has dejado? Intentando que la joven se quedara quieta.

He dejado el collar que me dio mi novio en casa – Con solo escuchar su voz se notaba cuán importante era.

Como te he dicho antes, no podemos volver y además te he dicho que solo trajeses lo necesario e importante – No le interesaba arriesgarse a regresar por un capricho de la joven.

Pero él me lo dio antes de irme, es importante para mi – No quería aceptar la idea de perderlo.

¡He dicho que no! Se paró y tomó la mochila ¡Vamos! La joven iba a protestar, pero Drake la fulminó con la mirada, haciendo cerrar su boca en un dos por tres y poniéndola en marcha, como una buena niñera.

El camino fue silencioso, Meganie fue todo el trayecto tras Drake, pensando en el collar que había dejado en el departamento, sabía que al enterarse, Jonh se pondría furioso. Sin importar cuantos kilómetros los separasen, ellos no pensaban terminar, por nada, ni nadie en el mundo.

Tuvieron que tomar el metro, aunque Drake estaba algo perdido, no consultó a nadie y ni siquiera dudaba cuando bajaba en una estación, aunque se equivocó por lo menos dos veces. Se demoraron bastante caminando, pero al fin lo lograron, llegaron a la calle que estaba anotada en el papel, que el tío de Meganie le había entregado a Drake la noche pasada.

“Avenida Agustín Dumont con Rue Parteur”, Me temo que tendremos que vivir aquí Era una casa anticuada, que se encontraba en la esquina de ambas calles.

Pues a mí me gusta – Comentó la chica luego de al menos dos horas sin haber hablado.

Drake abrió la cerca con una de las llaves que le habían dado junto con el papel y luego abrió la puerta de la casa, que emitió un chirrido algo molestoso, tendrían que ponerle algo de aceite a esa puerta. La casa estaba iluminada con la luz del mediodía, era una casa bastante simple, con nada fuera de lo común a diferencia de sus nuevos inquilinos. En el segundo piso se encontraban ambas habitaciones, cada una con su propio baño y en el primero la sala de estar con dos sillones, una mesa de café y una televisión pequeña, en la cocina se encontraba la escalera para ascender al segundo piso y pues estaban todas las cosas que deberían estar en una cocina, junto con un refrigerador repleto de comida, la cocina conectaba con un comedor que poseía una mesa medianamente grande que tenía seis puestos. La casa estaba bastante limpia, debieron haberla limpiado antes de que ellos hubiesen llegado.

Elije tu habitación, iré por mis cosas e intentaré que mi abuelo me deje traer uno de mis autos, ya que tuve que abandonar uno en el departamento – Dándole una mirada asesina a la joven No salgas de casa y no abras la puerta a nadie. Volveré dentro de… pronto Y rápidamente Drake se fue por la puerta dejando a Meganie completamente sola.


Ella subió por la escalera, y reclamó la habitación con el baño más grande, dejó sus cosas en la cama y empezó a ordenar su ropa en el mueble, poniendo cada cosa en su propio cajón. Se demoró como mínimo una media hora. Bajó a la sala de estar y prendió la televisión, estuvo viéndola por lo menos una o dos horas, cuando le bajó el hambre y decidió ir a la cocina a prepararse algo. Se preparó un emparedado de jamón y queso, el cual devoró en pocos minutos. Miró el reloj de la cocina y se percató de que Drake aún no llegaba. Fue cuando se paró para volver a ver televisión, cuando alguien golpeó a la puerta.

sábado, 19 de octubre de 2013

Capitulo 5

Se escucharon unos aplausos.

Bravo, bravo, me lo esperaba de ti jovencito Dijo el Sr. Blanc’s, tío de Meganie, a lo cual Drake respondió con un frio gracias Pero estoy bastante furioso contigo, ¿Quién te has creído para contarle todo a mi sobrina?

Tío, yo he sido quien le ha pedido que me dijese Aún con los ojos lagrimosos No es su culpa, yo lo obligue.

¿Qué tú has obligado a mi nieto? El hombre canoso empezó reírse de forma sarcástica Eso demuestra lo poco que sabes sobre nosotros.

Abuelo, yo le he contado con mi propia voluntad, pensé que al estar directamente involucrada, sabría todo, y al haberle mencionado algo ya fue tarde para retractarme – Respondió con arrepentimiento.

Hubo un largo silencio, nadie emitió palabra alguna, pero El tío de Meganie y el abuelo de Drake, se miraron por un momento, parecían estar ideando algo. En sus rostros se podía identificar unos leves gestos de entretención. Fue el Sr. Blanc’s el que habló primero.

Bueno, si tanto así crees que ella está involucrada, desde hoy tú serás su guarda espaldas, su guardián o como le quieras decir Drake quedó con la boca abierta, sin siquiera decir nada.

Y si algo le llega a suceder, te arrancare las alas Agregó su abuelo sin siquiera dudarlo.

¡Pero Abuelo! ¿Por qué tengo yo que hacerme cargo de esta niña? Ésto no es justo, me será una pérdida de tiempo y de energía – No quería aceptar el castigo que se le imponía.

¡Calla! No me faltes el respeto, tú le has dicho a esta niña cosas que era mejor que no supiera, éste es tu castigo por tu acción y por tu culpa, ahora pensarán que tú la estas protegiendo y la próxima vez que ataquen será mucho peor, ¡Por tu culpa! Meganie seguía en silencio sin siquiera pronunciar ninguna palabra Acepta las consecuencias de tus actos. Cumplirás tus órdenes y será mejor que lo hagas bien.

El tío de Meganie, anotó una dirección en el papel, y se la entregó a Drake.

Aquí es donde deberán mantenerse desde ahora, éste lugar ya no es seguro Una vez dicho eso se dieron la media vuelta y se fueron, pero antes de salir por la puerta Quiero que la vayas a dejar y a buscar a la escuela, no permitiré que ésto baje sus calificaciones.

Una vez que ambos hombres se fueron, llegaron unos tipos con terno negro, que sin decir ninguna palabra tomaron los cuerpos de los hombres que Drake había dejado inconcientes. Luego de que quedaron solos, Meganie se desplomó en el sillón, se había desmayado.

Las horas pasaban, Drake estaba sentado a un lado de la cama, en una silla que había traído de la sala, y Meganie estaba recostada sobre la cama. Poco a poco fue abriendo los ojos. Y al observar al chico sentado a su lado se dio cuenta de lo que había sucedido.

Lo siento ha sido mi anemia Se notaba en la suavidad de sus palabras el cansancio que llevaba encima Más el no comer en todo el día, la historia de dragones, materia y guerra, a y sin olvidar el ataque.

Era de esperar que colapsaras, son las cinco de la madrugada, pronto va a amanecer, tomemos tus cosas y vayámonos Ordenó sin siquiera mirarla, se paró y tomó una maleta.

Lo siento, ha sido por mi culpa que tengas que cuidarme, no pude decir nada – Si voz se oía culpable y lastimera.

No tienes que disculparte, no importa de quién sea la culpa, ya no podemos hacer nada para evitar encargarme de ti Abrió los cajones del mueble de Meganie ¿Cómo puedes tener tanta basura?

No es basura, son regalos, recuerdos El comentario de Drake la había enojado, él no era quién para insultar sus cosas.

Solo lo esencial – Fueron sus fríos gestos los que dieron a entender a la joven que no podría llevarse sus recuerdos.

Meganie se paró con ayuda de Drake y empezaron a llenar la maleta, ropa, cuadernos, algunas fotos, uno que otro libro y su uniforme de la escuela. Cuando ya estuvieron listos, salieron del departamento, a cada momento miraban hacia ambos lados para confirmar de que no los estuviesen siguiendo.

De pronto se escucho un ruido, era como un gruñido. Drake paró en seco y se puso a observar su alrededor para ver de donde provenía.

Drake, es mi estómago Volvió a gruñir y esta vez fue bastante notorio de dónde provenía el sonido No he comido nada en más de un día.


Bueno, vamos a desayunar.

Capitulo 4

Meganie y Drake consiguieron escabullirse victoriosamente hasta el aparcamiento, donde el encargado les entregó el auto de Drake, un Ford mustang negro, una vez que ambos estuvieron en el auto, se pusieron en marcha, se demoraron menos de media hora en llegar al apartamento de Meganie, donde una vez que estuvieron cómodamente sentados y con un vaso de bebida, empezaron a hablar.

Okay, solo te contaré lo básico, lo que puedo contarte y lo que sé, ¿Entendido?- Dijo Drake con un suspiro, probablemente arrepintiéndose del embrollo en el que se metió.

Si, prometo no interrumpirte – Procuro responder la joven.

Bueno… Se les ha llamado Rems a las personas o seres, que son capaces de controlar la materia, capaces de moldearla a su gusto, pueden convertir una placa de metal en un pelota de tenis, mover el agua a donde quieran, y la familia Blanc’s es una de las familias más antigua y más poderosa de Rems, no solamente poderosa en dinero, sino que en habilidad, en fuerza. Ellos han estado trabajando con nosotros mucho tiempo, los Wyvern, la mayor dinastía de dragones actualmente.

¿Dragones? ¿Es algún apodo? – No entendía de que manera ellos podrían ser dragones.

Sabía que te iba a costar entender Dio otro suspiro Hablo de dragones de verdad, como los de las mitos de la edad media, criaturas gigantes y aladas.

No te creo, estás jugando conmigo, no sé por qué creí que me contarías la verdad – Meganie no pensaba permitir que aquel chico le tomase el pelo.

Hablo enserio, tú puedes controlar la materia y ¿no crees en dragones?

Hay una gran diferencia, ya que yo no me transformo ni nada por el esti…- Quedó sin palabras al ver como a Drake le salían una par de alas negras de la espalada, frente de sus ojos … te creo.

Pensé que no tendría que hacer eso Decía mientras el par de alas volvía a esconderse en su espalda Por hacer eso he arruinado mi traje, bueno creo que ahora puedo seguir… los Wyvern son la cabeza de los dragones de hoy en día, se podría decir que son la monarquía actual, y tu familia ha estado trabajando con la nuestra en la guerra.

¿Guerra? ¿Contra quién? – Según ella no había ninguna guerra en la actualidad.

Estamos en una guerra, pero no contra un quién, sino contra un qué… Devoradores de Almas Meganie tragó saliva, la lucubre manera en la que Drake pronunció las últimas palabras le hacía presentir que no era nada bueno- Son seres que tal como los rems o los dragones se esconden en las sombras de este mundo, algunos viven en los alcantarillados de las ciudades, otros en la oscuridad de los callejones, algunos salen solamente en las noches, pero otros, prefieren vivir ocultos entre los humanos, quitándoles sus almas y robando sus cuerpos.

>> Estos seres se alimentan de las almas, como su nombre lo dice Se paró y miró por el ventanal a las personas que caminaba por las calles normalmente la gente de este mundo los suele llamar Ángeles.

>> En la antigüedad estos seres se alimentan de almas moribundas, personas a punto de morir, por un accidente o por simple vejez. Pero últimamente eso ya no es así, ellos están tomando almas jóvenes, que se encuentren en la plenitud de sus vida, para así volverse más fuerte, me gustaría saber el por qué pero lo único que sabemos es que hay que exterminarlos antes de que ellos nos exterminen a nosotros y tú estas obligada a participar en la guerra que se avecina.

He quedado bastante confundida ¿Una guerra? ¿Devoradores de Almas? Yo no participaré en ninguna guerra, no tengo nada que ver. ¿Puedes explicarme mejor? – Era demasiada información y toda muy extraña.

Eres bastante lenta ¿no?, la cosa es que, Los Wyvern y Los Blanc’s, dragones y rems, se unieron para exterminar a los devoradores de almas. Y tú al ser la siguiente heredera legítima de la familia Blanc’s estarás constantemente bajo peligro, así que si no matas, te matan ¿entiendes? – Drake observó el rostro de la joven al decir estas últimas palabras, por lo que decidió aclararla un poco – No estamos haciendo nada malo solo nos desharemos de la basura.

Entonces… ¿Por qué mi tío no me ha dicho nada? – Si una guerra se avecinaba y ella estaba obligada a participar, ¿Cómo es que no tenía idea de nada?

Tal vez para no alterarte – No era una pregunta que el pudiese contestar.

¿Cuándo comienza la “guerra”? – Aun no le creía del todo al joven que tenía enfrente, pero prefería ser precavida.

Dentro de seis días a partir de hoy Hubo un gran silencio, Meganie estaba procesando toda la información, no sabía que pensar, todo era bastante raro, pero al ver alas aparecerle a Drake algo de cierto tenía que haber en su historia.

Se escuchó un sonido, un golpe, estaban forzando la cerradura, ambos se miraron y se mantuvieron en silencio, Drake le hizo señas a Meganie para que se escondiera tras el sillón, una vez que ella estuvo en posición Drake apago la luz. <<Porque me escondo, puedo defenderme perfectamente bien>>, se dijo para sí Meganie, con la intención de pararse, pero en ese instante entraron cinco hombres, todos armados y al verlos se le esfumaron todas las ideas de pelear.

Shhhh, silencio susurró uno de los hombres luego de que otro chocara con uno de los mueble, provocando un gran estruendo.

En ese instante Drake prendió la luz. Todos los hombres le apuntaron con sus armas y como si fuesen juguetes, el joven caminaba hacia ellos con una mirada desafiante en el rostro. Uno de los hombres estaba completamente asustado y por culpa del miedo, dejó escapar una bala, que llegó directo en el estómago de Drake.

¡Drake! Gritó Meganie en el momento que se paraba y quedaba al descubierto.

Se suponía que debías de mantenerte escondida La bala le había llegado, estaba el agujero en su traje, pero aún así no había ni el más mínimo rastro de sangre.

En ese momento de distracción, el joven dragón agarró a uno de los hombres y lo tiró contra la ventana, la cual se hizo trisas con el choque y permitió al hombre caer, otros dos hombres dispararon hacia Drake, pero él seguía caminando hacia ellos con completa calma. Uno de los hombres no aguantó más y salió corriendo, Drake enterró su puño en el estómago de uno y le dio un duro gancho a otro en la mandíbula, dejando a ambos hombres retorciéndose de dolor en el piso.

¡Drake! Este se volteo y vio al último hombre sosteniendo una pistola en la cabeza de Meganie. Pero como si no le importara Drake caminaba hacia él, desafiante.

Y en fracción de segundos, antes de que el hombre alcanzase a procurar una amenaza y pensara apretar el gatillo, apareció Drake a sus espaldas, lo tomó del cuello y lo golpeó contra la pared.

¿Quién te ha enviado? Si me lo dices ahora, sobrevivirás – El tono de voz del joven había cambiado.

Dmitry Vasile Dijo entre llantos Él nos envió a por la chica, no sabíamos que estaría aquí. Por favor no me maten.

Mierda…


Le dio en golpe en el estómago y lo soltó. Meganie aún estaba petrificada, Drake se acercó, ésta se le abalanzó encima y empezó a llorar. Una vez que estuvieron calmados, por la puerta entraron Elliot Wyvern y el tío de Meganie.