domingo, 2 de febrero de 2014

Capitulo 18

La joven corría a máxima velocidad, pero ésta vez no tanto por Drake, si no que para poder alejarse de sus recuerdos, intentando dejarlos atrás al igual que los edificios a sus espaldas.

Las lágrimas caían por su rostro, aún no podía creer lo que dijo, lo que se vio obligada a recordar para poder ayudar al joven dragón. Lo peor de todo era que no importaba que tan rápido corriese, ni en que tanto se concentrase en ayudar a Drake, los recuerdos no se iban, no podía quitárselos de la cabeza…

 “ ¿Por qué quieres saber? – Meg no se entendía el por qué de la pregunta del hombre.

Puedo saber todo lo que sucede en mi cuidad, nada más ni nada menos. Yo conocí a tu madre, aquí mismo, en Paris y sé que ella no sería fácil de matar, menos cuando se ponía sería… el punto es, que me intriga mucho saber qué y cómo sucedió.

Aun así ¿Qué te hace creer que yo lo sé? No hay manera de que yo lo sepa, debes haber escuchado que a ella la mataron cuando estaba sola en casa – Miró al director con ingenuidad.

¡No mientas! Desde que pisaste esta escuela, supe que en alguna parte de tu memoria tienes conocimiento de lo que ocurrió… pero, no puedo adentrarme para saber qué escondes. Sé que ocultas algo, algo más, deberías estar agradecida que solo te pido esto.

Meg quedó muda, ella no estuvo en el momento que pasó, pero aún así sabía todo lo que sucedió esa noche…

Como ya sabes, fue hace tres meses, mi madre y yo estábamos en casa. Yo estaba en mi habitación, minutos antes en la hora de la cena, tuvimos una fuerte discusión sobre mis poderes, ella decía que debía ocultarlos, pero yo me negaba, pensaba que debía aprovecharlos y quería que me enseñara más sobre ellos. Fue por eso, que en cuanto pudo me escape de casa.

>> Fui al parque, a pensar, cuando me di cuenta de lo que quería, eran solo idioteces y que me comporte de manera muy infantil, decidí volver a casa a darle la razón.

 Solo con llegar al pórtico supe que algo estaba fuera de lo normal, la puerta estaba mal cerrada, mi madre y yo éramos las únicas que sabíamos cómo cerrar bien esa puerta, pero no me preocupe mucho, sabía que mi madre podía defenderse a sí misma. Cuando entre, fui a buscarla, para preguntarle qué había pasado y a pedirle perdón. Pero ya era demasiado tarde.

 Cuando entré al salón, presencié un camino de sangre, lo seguí, mis ojos se empezaron a volver más llorosos con cada paso que daba… cuando llegué a la cocina la vi, alguien la había apuñalado, y arrastrado hasta la cocina donde la colgó a la pared con nuestros propios cuchillos. Me acerqué a ella y con su último aliento me intentó explicar lo que le había sucedido, tal vez hablaba para mantenerse consiente y lograr sobrevivir.

Dos hombres vestidos de negro entraron, uno de ellos inmediatamente empezó a pelear contra ella, mientras otro subió las escales para buscarme a mi habitación, cuando se dio cuenta que no me encontraba en casa, intentaron obligarla a hablar, para que les dijese donde me encontraba, pero ella se negó. Entonces uno de los tipos, sacó algo raro de su bolsillo, un objeto que parecía ser una simple esfera, pero era algo más, tuvo un efecto en ella, provocando que cayese rendida al suelo, los dos hombres empezaron a apuñalarla, para que ella dijese algo, pero mi madre se resistió y… la colgaron a la pared como advertencia, como un aviso, pero no sé de qué.

¿No te dijo quieres eran? – El pequeño hombre estaba muy intrigado con la historia.

No, es lo único que alcanzó a decirme, antes de… Oculto su pena, para hacerse la fuerte y demandante joven de siempre – Ahora dime tu parte.

Esta cerca, a dos cuadras de aquí, hacía el este, en una bodega abandonada, sabrás cual es cuando la veas – Cuando la joven se disponía a marcharse, agregó – Será mejor que te apresures.”

Meg, le había mentido, su madre ya estaba muerta cuando ella llegó a casa. Lo que de verdad sucedió fue que, cuando ella llegó a casa, y vio a su madre en la pared, sus rodillas no la soportaron y cayó rendida en las frías baldosas de la cocina. Se arrastró con todas sus energías hacia el inerte cuerpo de su madre, al principio evitó tocarla, tenía miedo de saber lo que le había pasado, pero aun así, la descolgó, con sumo cuidado, sentía que si la dejaba caer se rompería en mil pedazos, como una delicada muñeca de porcelana, cuando su temblorosa mano tocó la helada mejilla de su madre y vio lo último que su madre tuvo oportunidad de ver, pensar y sentir lo mismo que ella en sus últimos minutos.

 << Abrieron la puerta mientras ella estaba viendo televisión en la sala, rápidamente empezó, con sus poderes a sentir el piso que había en el segundo piso y supo enseguida que su hija ya no estaba. Aliviada, siguió viendo televisión como si nada, esperando que se acercasen, para sorprenderlos. Uno de los hombres se abalanzó sobre ella, mientras el otro subía rápidamente las escaleras.

Su madre se enfrentó contra él, la pelea estaba reñida, hace mucho tiempo que su no usaba sus poderes, el tipo de cabello oscuro y ojos negros era rápido, cuando el otro bajó y se unió a la pelea, que claramente se volvió a favor el lado de los dos hombres, cuando la mujer no quiso decir donde se encontraba su hija, un hombre sacó una esfera de su bolsillo, sin siquiera saber que era, la mujer perdió sus fuerzas y cayó rendida al suelo.

El hombre canoso, le volvió a preguntar, pero ella siguió sin contestar, lo que le provocó una inmensa furia, que desquitó apuñalando a la mujer, que luego se arrastró a la cocina, en un despiste de estos, para buscar un cuchillo, ya que sus poderes no funcionaban.

Lo único que logró fue tomar un cuchillo, antes de que los hombres la atrapasen nuevamente. Su último movimiento fue tirarle un cuchillo al hombre de cabello oscuro, llegándole directo en el ojo, que enojado la tomó por los cabellos y colgó a la pared con lo que encontró a su alrededor. Los ojos moribundos de la mujer miraron al hombre canoso y pronunció sus últimas palabras.

Dmitry…>>

Cuando recordó ese nombre, reaccionó, su madre le dio todas esas pistas en sus recuerdos y ella no fue capaz de darse cuenta hasta ese momento, los tipos no eran nada más que ¡Devoradores de almas! y ese nombre, lo había escuchado antes… Drake, él sabía quién era.

Recuperó sus fuerzas, tal vez, por las esperanzas de poder vengarse o quizás el agudo dolor que sintió nuevamente proveniente del anillo.

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Mientras tanto en la oficina del director, el pequeño hombre había tomado su teléfono y esperaba que le contestasen.


– Esa niña es una terrible mentirosa… – Fueron todas sus palabras antes de que le colgasen desde el otro lado de la línea.

domingo, 26 de enero de 2014

Capitulo 17

La campana para entrar a la última clase acababa de sonar y Meg caminaba junto a Fi, hacia la clase de literatura.

¡Por fin! El último período – Fi levantaba los brazos en forma de victoria.

Lo malo, es que es literatura – La joven que a la vez hablaba con su amiga, miraba para todos lados en busca de Drake, tenía esa sensación de que algo malo pasaba, desde la clase pasada.

Cuando estaban a punto de llegar al aula, Meg sintió como su dedo índice empezó a arderle, como si estuviera en el fuego mismo. El dolor la detuvo y se dio cuenta, era el anillo que le había dado el Sr. Wyvern, la tarde del domingo pasado, fue entonces cuando lo supo, algo le pasaba a Drake, tenía que ayudarlo, pero no sabía cómo, no sabría donde poder encontrarlo, pero cuando el dolor se volvió aún más fuerte, supo que hacer… El director, él podría saberlo. Sin dudar ni un segundo, sin decir ni una palabra, corrió lo más rápido que pudo, dejando a Fi sola en el pasillo, quien no alcanzó a averiguar lo que le pasaba a su compañera antes de que ésta desaparezca.

Meg no podía dejar de sentir el punzante dolor, cada vez más fuerte, pero se volvió diferente ya no lo sentía como dolor propio, si no como un dolor ajeno, de alguien más y supuso que ese alguien era Drake.

Mientras corría por los corredores, la joven esquivaba arduamente a los otros estudiantes y evitaba a todos los supervisores que se encontraban en los pasillos, pero antes de llegar al segundo piso, todos ya estaban dentro de sus aulas y le fue más fácil recorrer los pasillos abandonados hasta llegar hasta la oficina del director.

Una vez que llegó a la cúpula que todo lo veía, irrumpió en la oficina del director, sin preocuparse por el estruendo que causó, cuando vio al hombre, bajo y orejón se tranquilizó un poco, por lo que paró en seco y tomo aire, corrió como nunca había corrido en cualquier clase de deporte, estaba muy cansada.

¿Te duele demasiado? – La joven se sorprendió, pero no por las palabras que dijo ni como lo sabía, lo que le sorprendió fue como lo dijo, su tono, parecía que le hacía gracia, pero lo que le delató a Meg, que algo raro pasaba, fue la sonrisa que el hombre esbozaba en el rostro, pero no tenía tiempo para averiguarlo.

Quería pedirle ayuda, pero parece que tienes algo que ver – Meg, demostraba un semblante serio y frío, mientras en su interior ocultaba su miedo.

Claro que no, yo no juego para ningún bando, solo observo los espectáculo que ustedes me dan – Se rió, cosa que le produjo escalofríos a la chica – Haber, haber, dime, ¿Qué ganaría yo con decirte lo que quieres?

Pues… más entretención – No sabía nada sobre el tipo que estaba enfrente de ella, solo sabía que debía darse prisa.

Por favor, si no me das algo, yo no te diré nada, así funcionan las cosas – El hombre parecía saber que no había mucho tiempo.

Te daré dinero – El director negó con la cabeza – Lo que tú quieras – Sabía que era arriesgado, pero debía ser rápido.


Con que… lo que yo quiera, pues, que tal si me dices algo que yo no sé La joven afirmó con la cabeza y hombre volvió a sonreír maliciosamente – Bien, creo que por fin mi intriga desaparecerá… dime Meganie, cómo murió tu madre, y quiero la verdad. 

sábado, 18 de enero de 2014

Capitulo 16

Las clases de la mañana pasaron sin contratiempos, Meg no se encontró con Drake en todo el descanso y pensó que se quedaría así, hasta que llegó la hora del almuerzo. Una vez que entró a la cafetería, divisó al joven dragón sentado, con dos bandejas de comida, esperándola.

Drake, no tenías por qué comprarme el almuerzo – Dijo una vez que vio la comida del plato.

Sé que no comes bien, el viejo me lo dijo – Refiriéndose al director - ¿Se te ha olvidado tu anemia?

Meg, estaba furiosa, pero sabía que no podía pelear con él, así que se resignó, se sentó y se empezó a comer. En ese instante llegaron sus amigos, que venían de clases diferentes y demoraron bastante en la cola de la comida.

¡Meg! – Fi gritó impresionada - ¿Vas a comer todo eso? – Estaba atónita.

La joven a la cual iba dirigida la pregunta miró a Drake, sus ojos le dijeron la obvia respuesta.

Si – Y sin decir nada más empezó a comer.

Por fin alguien que es capaz de controlarte – Sam se burlaba de ella.

Aunque a los dos novios les hacía gracia la situación, Adrián parecía más serio que nunca, lo único que hacía era mover su tenedor, jugando con la comida de su plato.  Meg lo miraba, ella suponía que el joven se aprovecharía de esa embarazosa situación para molestarla, le extrañaba que no hubiese emitido ningún comentario en todo el almuerzo.

¿Por qué tienes un guarda espaldas Meg? ¿No hay ninguna relación entre ustedes? – Fi golpeaba a su amiga con el codo, mientras hablaba.

Acaso, ¿No pueden comer en silencio? – La mirada de Drake calló a toda la mesa.

Meg, lo miró, éste parecía estar escuchando algo, atento, cuando de golpe sus ojos se volvieron como ella ya los había visto antes, como los de un dragón, miró a la joven, una mirada preocupada, rápidamente se paró y salió disparado de la cafetería.

 La joven, no tenía idea de lo que había sucedido, pero sabía que era algo malo e importante.

Es bastante raro… ¿Meg? ¿Estás ahí? – La chica esta distraída, pensando en que pudo haber pasado, para que Drake reaccionara así. Pero al oír su nombre “despertó”.

Si, si, lo siento estaba pensado – Miró a su amigo y sonrío – Me siento aliviada de que se haya ido.

Y tú, Adrián, ¿Estás? – Sam miró a su amigo y lo picó con el tenedor, obligando a éste a reaccionar – ¡Ya sé! ¡Estás celoso de que ése chico moleste a Meg más que tú!

Sí, como no – Dijo irónicamente Solo me gustaría saber, ¿Qué cosa mala hiciste para tener ahora un guardaespaldas? – Cosa que todos en la mesa querían saber.

Meg quedó en blanco, no tenía idea que decir, era claro que no podría decir la verdad, al fin y al cabo dijo lo primero que se le vino a la mente.

Mi tío cree que no me dedico lo suficiente a los estudios después de clases, así que ése tipo se dedica a cuidar que no salga y que haga mis tareas – Lo digo lo más rápido que pudo, para no tener que repetirlo y ojalá, no dar más explicaciones.

Entonces, es más como tu niñera – Adrián volvió a ser como siempre.

Están por tocar, Meg vamos a clases – Las chicas se pararon y se dispusieron a marcharse – ¡Adiós!


Mientras caminaban, lo único que a Meg se le pasaba por la cabeza era, Drake, y sus ojos de mal augurio, saliendo de la cafetería. Pero sabía que lo averiguaría dentro de poco. 

sábado, 11 de enero de 2014

Capitulo 15

Ayúdame a bajar Ordenó Meg – ¡Cuidado! ¡Duele!

Drake, hizo caso omiso a sus quejidos y la bajó del auto con su habitual brusquedad. Se despidieron con la mirada y la joven se dirigió hacía su escuela, siendo observada por Drake, que apoyado a la puerta del auto esperando que desapareciese por la puerta del establecimiento

Luego de ver a Meg entrar y escuchar la campana sonar, recorrió el mismo camino que su ex copiloto había recorrió minutos antes.

Meg, estaba en clases de filosofía, sentada junto a Fi oyendo a Mr. Mullock , hablar y hablar, no entendía nada, y sus ojos cansados empezaron a cerrarse poco a poco, dejando caer su cabeza sobre su brazo, cayendo en el sueño más profundo que se podía lograr sobre esa incómoda mesa…

Sus ojos se abrieron de golpe al oír la campana, su corazón parecía haber explotado, eso la había asustado mucho. Al ver para un lado pudo percatarse que la observaban, Fi, Sam y Adrián, los cuales la miraban bastantes entretenidos.

Jeje, la bella durmiente por fin despierta – Fi, sacó un pañuelo de su bolsillo y le limpió, la baba que estaba en la mejilla de la chica recién despertada.

 Eres como un oso – Todos se rieron de la joven, mientras se frotaba los ojos, como un bebe que recién despierta de su siesta.

Bueno, movámonos – La joven pensaba pararse, cuando su mirada se encontró con la de Adrián, que estaba viéndola fijamente, cuando se dio cuenta de que ésta se percató, corrió la mirada, sonrojándose levemente.

El pequeño grupo desocupó esa sala de clases, dejando el paso a los jóvenes que se encontraban entrando, y se dirigieron a clase de Inglés. En todo el camino, Meg iba a apoyada en Sam, para que su pierna no le doliera y la herida no se abriese.

¿Dolió mucho que te muerda un perro? – Preguntó Adrián, refiriéndose a la excusa que la joven les había dado sobre su pierna herida.

Créeme que sí, más de lo que creía – Sus recuerdos se asomaron a la horrible experiencia del día anterior.

Yo prefiero saber, ¿Qué pasó contigo en el último período? – Fi le estuvo preguntando eso desde se saludaron en la primera hora – Algunos dicen que te vieron escaparte con un chico.

Ya te he dicho que tuve que atender una llamada de emergencia de mi tío – Meg no pudo pensar en una mejor idea – No era nada grave, excepto por el perro.

Caminaban por el pasillo, cuando Adrián chocó con alguien.

He, ¡Ten más cuidado! – Se escuchó la voz de Adrián replicar contra el chico, más grande que él. Éste se volteó y le dio una mirada asesina.

¿Qué has dicho? – Parecía que iba a empujar o a golpear a Adrián, cuando se fijó en quienes lo acompañaban ¡Meg! Te he estado buscando.

¿Drake? – Meg, lo revisó de arriba abajo llevaba el uniforme masculino, pero algo desordenado, muy a diferencia de cómo llevaba el terno el día de la fiesta ¿Qué haces aquí? – Luego se retractó de lo que había preguntado, era bastante obvio porque estaba ahí, para cuidarla.

¿Lo conoces? – Fi estaba sorprendida – Espera, ¿Has dicho Meg? No tienes idea de cuánto nos costó llamarla así.

Es un amigo – Meg no quería que se enterasen de nada más.

Sueña niña, soy su guardaespaldas y no es nada que me agrade – Al joven no le importaba lo que los amigos pensasen de ella – Ahora sigan su camino y vayan a clase.

Aunque ninguno de los tres amigos de Meg lo conocían, hicieron caso a sus órdenes y se dirigieron a clase de Inglés.


sábado, 21 de diciembre de 2013

Capitulo 14

Meg despertó, sobresaltada, lo ultimo que recordaba era el inmenso dolor que el Devorador le provocó tras el bar. Su pierna aun le dolía, pero no tanto como antes, miro a su alrededor, le costo un poco reconocer el lugar, pero se encontraba en su nueva habitación. Se levanto de la cama, sujetándose de la cómoda, para amortiguar su pierna, una vez que se hubo parado, se sorprendió, se dio cuenta de que estaba con la pierna vendada, pero eso no fue lo que le dio una sorpresa, si no que fue el hecho de encontrarse con la pijama puesta. 

-¡Drake! – Al oír el grito proveniente del segundo, Drake, rápidamente (demasiado rápido) llego a la habitación.

- Meg, despertaste, ¿Estas bien? ¿Qué sucede? – Solo con oír su tono de voz, se podía intuir su preocupación. La joven, al percatarse de esto sonrío, de alguna manera le parecía chistoso que el frío dragón se preocupase, pero no demoro mucho en recordar por que había gritado.

- ¡¿Por qué llevo la pijama puesta?! – No solo estaba enojada, también estaba avergonzada, por lo que su cara no podía estar más roja.

- Pues, tenia que sacarte esa ropa que tenias puesta, luego de que el medico se encargase de ti, estaba toda ensangrentada – Ahora el también se había sonrojado de vergüenza – Pero no te preocupes, tu ropa interior sigue en su lugar, juro que no vi nada.

Un incomodo silencio se produjo entre ambos, la situación no favorecía a ninguno de los dos y no querían tocar el tema. El silencio parecía que seria eterno, hasta que Drake, intento “romper el hielo” de la situación.

- Será mejor que bajes a desayunar, aun alcanzas a llegar a la escuela – Eso sorprendió a Meg, ¡Se le había olvidado! Sabía que no le dejaría faltar a la escuela, pero eso era absurdo.


- Maldición, me alisto y bajo – Olvidándose de su pierna mala, se quiso dirigir hacia el baño, pero término en el suelo en cuanto dio un paso - Mierda – Drake ayudo a que se levantase y la dejo en la puerta del baño.

- Ten cuidado, llámame si necesitas que te ayude a bajar las escales e intenta no morir ahogada – Cerro la puerta y bajo a la cocina.

Sin importar cuanto se apurase, se demoro como mínimo quince o veinte minutos en ducharse y alistarse, sin olvidar los minutos que se demoro en bajar la escalera, apoyándose firmemente del barandal para evitar caerse o hacerse doler. Una vez que llego a la cocina, Drake estaba sentado comiendo un pedazo de pizza.

- ¿Esto es el desayuno? – Estaba fría, y el queso estaba como piedra.

- ¿Quieres cocinar tu? – Era obvio que eso no pasaría, ya estaba demasiado atrasada. Sin más preámbulos se sentó y saco un pedazo.

- ¿Qué paso ayer? Luego de que me desmaye – Desde que despertó, que quería saber que había sucedido.

- Pues que mas crees, he tenido que hacerlo solo, como siempre – Esperaba que la joven le comentase sobre el increíble movimiento que hizo ayer, pero no fue así.

- Lo siento, debí hacer intentado ser mas útil – Su mirada se volvió cabizbaja y solo se centro en su trozo de pizza.

Drake la miro, no pudo evitar sonreír, llevaba puesto el collar que le dio el día anterior, se levanto de la mesa, tomo sus llaves y luego se acerco a Meg.

- Para la próxima será mejor que me avises, pero, gracias – Ella no entendió el sentido de la ultima palabra, pero no le presto atención, el joven le apuro mostrándole la hora.


Una vez que se fueron, Drake debió ayudarla a subir al auto, lo que la dejo pensando, ¿Cómo lo haría el resto del día? 

Capitulo 13

  Una vez que ambos atravesaron la puerta, Meganie quedo petrificada, no podría creer lo que se encontraba frente a sus ojos. El hombre que anteriormente había salido del bar, se encontraba de cuclillas en un ensombrecido rincón, llorando, sangre. Se podía notar como de sus ojos caía una innumerable cantidad de líquido rojo, pero eso no era lo peor de todo, la expresión en su cara, que cada ves se empezaba a deformarse más y más, su cara se derretía tal cual una escultura de cera, permitiendo, que la sangre de sus ojos se mezclasen con ella.

 Drake se le acerco al hombre o cosa que se encontraba en las sombras.

- Si sales del cuerpo te será menos doloroso – Pero no hubo respuesta, solo llantos – Tu lo quisiste.

 Intento tomar al asqueroso ser del cabello, pero fue una equivocación, porque este se le salio, junto con una gran masa de piel derretida. Drake lo soltó al instante y luego empezó a transformar su brazo en dragón. Una vez que sus garras estuvieron formadas, la hundió en donde se suponía debiesen estar los ojos de la criatura, levantándola del suelo.

- ¡Es mío! ¡Mio! ¡Es mi cuerpo! ¡Suéltalo! – Intento escapar, forcejeo lo más que pudo, pero solo causo que soltara un gemido de dolor.

Drake empezaba a transformarse, poco a poco, una vez que su segunda mano se hubiese transformado, la enterró en el estomago del ser y luego lo tiro, hacia la pared.

- Mátalo, entiérrale ese fierro en la cabeza – Meg lo miro desconcertada, el lo estaba haciendo bastante bien, no necesitaba que ella lo hiciese, sin agregar que tampoco quería hacerlo.

- No es necesario, encárgate tu – Espero que esas palabras surtieran efecto, mientras ellos hablaban la criatura se retorcía.

- ¡Ahora! – El imponente grito de Drake, hizo que se viera obligada a hacerlo. Tomo el fierro que se encontraba tirado en el piso y se acerco. Lo miro detenidamente y observo lo asqueroso que se veía revolcándose en sus propios fluidos. Una vez que logro identificar bien donde tenía que darle, cerró los ojos… fatal error.

El devorador aprovecho las milésimas de segundo en las que Meg cerró sus ojos y se abalanzo hacia su pierna,  arrancando un pedazo de carne, como un león a su presa. Meg no pudo evitar gritar y caer al suelo. Cuando abrió los ojos, vio como el devorador se le abalanzaba sobre el cuello, y sus dientes que se ahora parecían los de un tiburón. Si no fuera por la patada que Drake le dio a la criatura a último momento, su cuello hubiera quedado despedazado.

- Te he dicho que lo mataras enseguida, pero tu ¡Idiota! – Meg lloraba y gritaba al mismo tiempo, no podía aguantarse el dolor, y ver su pierna desgarrada no ayudo en nada. Drake no alcanzo a acercarse a ella, antes de que el devorador se pusiera de pie.

 El ser se empezó a comer su propia piel y carne, hasta que quedo aun más deforme y ensangrentado. Se escucho un terrible chirrido, y en un instante el cuerpo se encontraba inerte sobre el suelo, pero a su lado se encontraba una sombra oscura, de afilados dientes como los de un tiburón y unos ojos rojos de los que chorreaba sangre. Dijo palabras en un dialecto extraño y luego de un grito de guerra se abalanzo sobre Drake.

 Drake no pudo evitar el choque con el devorador, ya que se había distraído al ver a Meg desmayarse. Pero logro deshacerse de el antes de que lo mordiese. Una vez de pie, sus alas le aparecieron, y le fue más fácil evitar las embestidas del ser. Cuando le intento golpear con una de sus garras en el vientre esta quedo atrapada en una espesa masa de sangre, por lo que antes de poder escapar recibió un mordisco en el hombro.

 Drake se alejo del ser lo mas que pudo, pensaba quemarlo con su aliento, así que se puso en una esquina, pero no se dio cuenta que era el mismo rincón en el que se encontraba hace unos momentos la criatura, antes de que lograse soltar una sola llama, o moverse de el lugar, su cuerpo estaba siendo sostenido con sangre negra que broto de las paredes, estaba atrapado. El devorador se le acerco, tomo su cabeza con sus manos y empezó a apretarla, logrando un lastimero grito de Drake.

 En ese instante Meg se había despertado, o eso parecía, sus ojos estaban completamente blancos, hico un leve movimientos con sus manos, cito algunas palabras y se desmayo de nuevo. En fracción de segundos el cemento a los pies de la criatura lo rodeo y trasformo en estatua, haciendo que lo que mantenía atrapado a Drake desapareciese. Este rompió la estatua de una patada y una vez que libro su cabeza, corrió hacia Meg.

Le vendo la herida con lo que tenia puesto, y luego se la llevo en brazos. Una vez que entro otra vez al local, todos los estaban mirando, unos reían y había algunos que hasta se pusieron rojos. Al ver lo apresurado que salieron, luego oír los gritos provenientes de la parte trasera y ver al joven salir con la chica en los brazos y con nada encima, pensaron en que algo bastante vergonzoso sucedía atrás. Drake dejo dinero en la mesa y se apresuro hacia el auto.


En todo el camino de regreso, no pudo sacarse de la mente, que el ser contra el que se enfrentaron era mas fuerte de lo que suponía iba a ser, tal vez, un mero error de información o quizás, fue apropósito, con la esperanza de que Meg o el muriesen. Fuese lo que fuese debería investigar.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Capitulo 12

El silencio se apoderó del auto, Drake, siguió conduciendo sin darle importancia a lo que había dicho, pero en cambio, Meg quedó perpleja, le costaba creer que irían a matar a alguien, o que Drake mataría a alguien, pero sabía que el joven no lo decía en forma de broma. Antes de que pudiera hacerle una pregunta sobre lo que había dicho, ya se encontraban estacionados, en un barrio que tenía mala apariencia.

En el bar de enfrente, hay un devorador, y nosotros iremos a por él, es tiempo de que te enteres contra qué es lo que peleamos – abrió la puerta del coche e inmediatamente bajó de éste, seguido por Meg.

De qué hablas, cómo piensas matar a alguien ¡Estás loco! – Sin despreocuparse de su alrededor, imaginaba que en cualquier momento los asaltarían.

Está claro que no tienes idea contra qué nos enfrentamos – Dijo sin poder reprimir una risa burlesca – Vamos.

Ambos se encaminaron hacia el bar de enfrente, antes de entrar, ya pudieron sentir el olor a alcohol y cigarro. Al entrar, Meg pensó, en Paris, y lo difícil que le era imaginarse un lugar así en la supuesta cuidad del “glamour”. Se sentaron en una mesa desocupada al fondo, siendo seguidos de vista por algunos hombres, siendo clara la razón, Meg aún llevaba puesto el caro uniforme de su escuela, cosa que no era nada normal en un lugar como ése.

¿Dónde está tu supuesto “Devorador”? – Dando énfasis en la última palabra – Yo aquí solo veo gente… Normal, por así decirlo.

Debe estar por aquí, y ¿Acaso no prestaste atención cuando te los describí? – Intentado mirar disimuladamente a su alrededor cosa que no se le daba para nada bien, lo que provocó una risa de Meg – Se disfrazan en cuerpos humanos, pero no es tan difícil reconocerlos.

Luego de inspeccionar el alrededor con la vista, y escuchar las conversaciones de su alrededor, Drake decidió desistir hasta más tarde, por lo que llamó al mesero, un hombre calvo y gordo que en su mantel tenía una enorme mancha de grasa, sin dejar de lado su terrible genio para atender, debía de estar cansado de sacar ebrios a todas horas.

¿Qué quiere? – Preguntó con una voz demandante, pero cansada a la vez.

Quiero la mejor cerveza de la casa y un vaso de cola para la joven – El mesero, se marchó hacia el mesón de las bebidas.

¿Piensas tomar cerveza a estas horas? ¿No crees que sea algo raro? – Mirando a Drake de manera incomprensible.

Mira donde estamos, sería mucho más extraño si no lo hiciera – Fue ahí cuando el hombre les trajo sus bebidas, y se marchó sin más – Gracias.

Pasaron solo cinco minutos, cuando de pronto Drake se puso mas serio. Miraba de reojo a un hombre, no era demasiado alto, pero tampoco se le podía considerar bajo, tenía unos ojos oscuros, casi negros, su cabello era un marrón oscuro y su piel pálida.

¿Lo ves? El tipo que está sentado en la mesa de la esquina, al lado del ventilador – Dejando de mirar por un momento al hombre y concentrándose en su cerveza.

Sí, lo veo, pero, no es más que una persona normal. Imposible que él sea un devorador de almas – Mirándolo de reojo.

Tampoco pensaste que yo fuese un dragón, te diré cómo puedo saberlo – Dio un sorbo a su bebida y prosiguió Su piel está muerta por esa razón es pálida, odian el calor, por eso se sienta bajo el ventilador, sus ojos son completamente negros como las de todos los devoradores y según mis fuentes, espera a que algún ebrio se quede dormido en el baño o lo echen por la puerta trasera, para comérselo. Cobarde pero astuto.

Wow, un dragón detective. Entonces, si es así ¿Qué hacemos ahora? – Le parecía ridículo lo que hablaba el joven.

Usa tus poderes para detener el ventilador y quiero que calientes el aire – Dijo de corrido – Deben haber por lo menos unos veinte grados afuera.

Es mucho pedir, no puedo hacer eso, el aire es demasiado ligero y difícil de controlar, tampoco puedo hacer esas dos cosas a la vez – Era bastante obvio que Drake no sabía sobre sus poderes.

Hay muchos Rem’s en la cuidad y tengo que estar contigo, cómo es que puedes ser tan débil, cualquiera podría hacerlo – Miraba a Meg, que le hacía una cara de puchero – haces lo que te dije o lo haré a mi manera. Lo mataré aquí mismo.

Meg, decidió intentarlo, era mejor eso a que Drake lo matara frente a todos, y aun no estaba segura de lo él le decía, talvez fuese un humano normal y corriente. Concentró sus poderes primero en el ventilador, empezó a enfriar el aire de la caja hasta congelar hasta el mínimo vapor de agua que ahí se encontrase, y lo logró, detuvo el ventilador. Pero ahora la parte difícil, calentar el aire, ahora que el ventilador estaba apagado las partículas de aire estaban un poco más calientes y le era más difícil controlarlas, apretó ambas manos, sintió como una gota de sudor caía por su frente y poco a poco lo logró, debió llegar hasta los treinta grados, cuando Drake la detuvo.

Ya es suficiente, mira – El hombre de ojos negros salió tosiendo por la puerta trasera – Vamos.

Ambos se pararon y se dirigieron rápido a la puerta trasera.

¿Qué pasa si nos equivocamos?

Drake calló un momento y la miró, entretenido.


Solo será un homicidio cualquiera.