domingo, 27 de octubre de 2013

Capítulo 6

Ambos jóvenes se encontraban desayunando en una cafetería. Meganie comía una gran dona y un jugo de frambuesa, a diferencia de Drake quien solo tomaba un café. Mientras se encontraban en la cafetería Meganie se dio cuenta de que toda la gente los miraba, bueno, no es algo de extrañarse, ya que iban con una gran maleta, Drake iba con un terno completamente destrozado, sin olvidar que él en si llamaba bastante la atención, principalmente a mujeres, a las cuales les dedicaba una mirada coqueta.

¿A dónde vamos a ir? Preguntó algo desconcertada Meganie, al percatarse de que ya no podría volver a vivir en su departamento.

Tu tío me dio una dirección, pero no tengo idea de qué es, ni donde es, pero ahí tendremos que ir En ese instante, la joven empezó a tocarse desesperadamente el cuello.

¡Mierda! Luego empezó a buscar en los bolsillos de su bolso ¡Mierda!

¿Qué te sucede ahora? Algo enojado ya que su acompañante no se queda quieta y llamaba todavía más la atención.

Lo he dejado en el departamento Su cara mostraba preocupación.

¿Qué has dejado? Intentando que la joven se quedara quieta.

He dejado el collar que me dio mi novio en casa – Con solo escuchar su voz se notaba cuán importante era.

Como te he dicho antes, no podemos volver y además te he dicho que solo trajeses lo necesario e importante – No le interesaba arriesgarse a regresar por un capricho de la joven.

Pero él me lo dio antes de irme, es importante para mi – No quería aceptar la idea de perderlo.

¡He dicho que no! Se paró y tomó la mochila ¡Vamos! La joven iba a protestar, pero Drake la fulminó con la mirada, haciendo cerrar su boca en un dos por tres y poniéndola en marcha, como una buena niñera.

El camino fue silencioso, Meganie fue todo el trayecto tras Drake, pensando en el collar que había dejado en el departamento, sabía que al enterarse, Jonh se pondría furioso. Sin importar cuantos kilómetros los separasen, ellos no pensaban terminar, por nada, ni nadie en el mundo.

Tuvieron que tomar el metro, aunque Drake estaba algo perdido, no consultó a nadie y ni siquiera dudaba cuando bajaba en una estación, aunque se equivocó por lo menos dos veces. Se demoraron bastante caminando, pero al fin lo lograron, llegaron a la calle que estaba anotada en el papel, que el tío de Meganie le había entregado a Drake la noche pasada.

“Avenida Agustín Dumont con Rue Parteur”, Me temo que tendremos que vivir aquí Era una casa anticuada, que se encontraba en la esquina de ambas calles.

Pues a mí me gusta – Comentó la chica luego de al menos dos horas sin haber hablado.

Drake abrió la cerca con una de las llaves que le habían dado junto con el papel y luego abrió la puerta de la casa, que emitió un chirrido algo molestoso, tendrían que ponerle algo de aceite a esa puerta. La casa estaba iluminada con la luz del mediodía, era una casa bastante simple, con nada fuera de lo común a diferencia de sus nuevos inquilinos. En el segundo piso se encontraban ambas habitaciones, cada una con su propio baño y en el primero la sala de estar con dos sillones, una mesa de café y una televisión pequeña, en la cocina se encontraba la escalera para ascender al segundo piso y pues estaban todas las cosas que deberían estar en una cocina, junto con un refrigerador repleto de comida, la cocina conectaba con un comedor que poseía una mesa medianamente grande que tenía seis puestos. La casa estaba bastante limpia, debieron haberla limpiado antes de que ellos hubiesen llegado.

Elije tu habitación, iré por mis cosas e intentaré que mi abuelo me deje traer uno de mis autos, ya que tuve que abandonar uno en el departamento – Dándole una mirada asesina a la joven No salgas de casa y no abras la puerta a nadie. Volveré dentro de… pronto Y rápidamente Drake se fue por la puerta dejando a Meganie completamente sola.


Ella subió por la escalera, y reclamó la habitación con el baño más grande, dejó sus cosas en la cama y empezó a ordenar su ropa en el mueble, poniendo cada cosa en su propio cajón. Se demoró como mínimo una media hora. Bajó a la sala de estar y prendió la televisión, estuvo viéndola por lo menos una o dos horas, cuando le bajó el hambre y decidió ir a la cocina a prepararse algo. Se preparó un emparedado de jamón y queso, el cual devoró en pocos minutos. Miró el reloj de la cocina y se percató de que Drake aún no llegaba. Fue cuando se paró para volver a ver televisión, cuando alguien golpeó a la puerta.

sábado, 19 de octubre de 2013

Capitulo 5

Se escucharon unos aplausos.

Bravo, bravo, me lo esperaba de ti jovencito Dijo el Sr. Blanc’s, tío de Meganie, a lo cual Drake respondió con un frio gracias Pero estoy bastante furioso contigo, ¿Quién te has creído para contarle todo a mi sobrina?

Tío, yo he sido quien le ha pedido que me dijese Aún con los ojos lagrimosos No es su culpa, yo lo obligue.

¿Qué tú has obligado a mi nieto? El hombre canoso empezó reírse de forma sarcástica Eso demuestra lo poco que sabes sobre nosotros.

Abuelo, yo le he contado con mi propia voluntad, pensé que al estar directamente involucrada, sabría todo, y al haberle mencionado algo ya fue tarde para retractarme – Respondió con arrepentimiento.

Hubo un largo silencio, nadie emitió palabra alguna, pero El tío de Meganie y el abuelo de Drake, se miraron por un momento, parecían estar ideando algo. En sus rostros se podía identificar unos leves gestos de entretención. Fue el Sr. Blanc’s el que habló primero.

Bueno, si tanto así crees que ella está involucrada, desde hoy tú serás su guarda espaldas, su guardián o como le quieras decir Drake quedó con la boca abierta, sin siquiera decir nada.

Y si algo le llega a suceder, te arrancare las alas Agregó su abuelo sin siquiera dudarlo.

¡Pero Abuelo! ¿Por qué tengo yo que hacerme cargo de esta niña? Ésto no es justo, me será una pérdida de tiempo y de energía – No quería aceptar el castigo que se le imponía.

¡Calla! No me faltes el respeto, tú le has dicho a esta niña cosas que era mejor que no supiera, éste es tu castigo por tu acción y por tu culpa, ahora pensarán que tú la estas protegiendo y la próxima vez que ataquen será mucho peor, ¡Por tu culpa! Meganie seguía en silencio sin siquiera pronunciar ninguna palabra Acepta las consecuencias de tus actos. Cumplirás tus órdenes y será mejor que lo hagas bien.

El tío de Meganie, anotó una dirección en el papel, y se la entregó a Drake.

Aquí es donde deberán mantenerse desde ahora, éste lugar ya no es seguro Una vez dicho eso se dieron la media vuelta y se fueron, pero antes de salir por la puerta Quiero que la vayas a dejar y a buscar a la escuela, no permitiré que ésto baje sus calificaciones.

Una vez que ambos hombres se fueron, llegaron unos tipos con terno negro, que sin decir ninguna palabra tomaron los cuerpos de los hombres que Drake había dejado inconcientes. Luego de que quedaron solos, Meganie se desplomó en el sillón, se había desmayado.

Las horas pasaban, Drake estaba sentado a un lado de la cama, en una silla que había traído de la sala, y Meganie estaba recostada sobre la cama. Poco a poco fue abriendo los ojos. Y al observar al chico sentado a su lado se dio cuenta de lo que había sucedido.

Lo siento ha sido mi anemia Se notaba en la suavidad de sus palabras el cansancio que llevaba encima Más el no comer en todo el día, la historia de dragones, materia y guerra, a y sin olvidar el ataque.

Era de esperar que colapsaras, son las cinco de la madrugada, pronto va a amanecer, tomemos tus cosas y vayámonos Ordenó sin siquiera mirarla, se paró y tomó una maleta.

Lo siento, ha sido por mi culpa que tengas que cuidarme, no pude decir nada – Si voz se oía culpable y lastimera.

No tienes que disculparte, no importa de quién sea la culpa, ya no podemos hacer nada para evitar encargarme de ti Abrió los cajones del mueble de Meganie ¿Cómo puedes tener tanta basura?

No es basura, son regalos, recuerdos El comentario de Drake la había enojado, él no era quién para insultar sus cosas.

Solo lo esencial – Fueron sus fríos gestos los que dieron a entender a la joven que no podría llevarse sus recuerdos.

Meganie se paró con ayuda de Drake y empezaron a llenar la maleta, ropa, cuadernos, algunas fotos, uno que otro libro y su uniforme de la escuela. Cuando ya estuvieron listos, salieron del departamento, a cada momento miraban hacia ambos lados para confirmar de que no los estuviesen siguiendo.

De pronto se escucho un ruido, era como un gruñido. Drake paró en seco y se puso a observar su alrededor para ver de donde provenía.

Drake, es mi estómago Volvió a gruñir y esta vez fue bastante notorio de dónde provenía el sonido No he comido nada en más de un día.


Bueno, vamos a desayunar.

Capitulo 4

Meganie y Drake consiguieron escabullirse victoriosamente hasta el aparcamiento, donde el encargado les entregó el auto de Drake, un Ford mustang negro, una vez que ambos estuvieron en el auto, se pusieron en marcha, se demoraron menos de media hora en llegar al apartamento de Meganie, donde una vez que estuvieron cómodamente sentados y con un vaso de bebida, empezaron a hablar.

Okay, solo te contaré lo básico, lo que puedo contarte y lo que sé, ¿Entendido?- Dijo Drake con un suspiro, probablemente arrepintiéndose del embrollo en el que se metió.

Si, prometo no interrumpirte – Procuro responder la joven.

Bueno… Se les ha llamado Rems a las personas o seres, que son capaces de controlar la materia, capaces de moldearla a su gusto, pueden convertir una placa de metal en un pelota de tenis, mover el agua a donde quieran, y la familia Blanc’s es una de las familias más antigua y más poderosa de Rems, no solamente poderosa en dinero, sino que en habilidad, en fuerza. Ellos han estado trabajando con nosotros mucho tiempo, los Wyvern, la mayor dinastía de dragones actualmente.

¿Dragones? ¿Es algún apodo? – No entendía de que manera ellos podrían ser dragones.

Sabía que te iba a costar entender Dio otro suspiro Hablo de dragones de verdad, como los de las mitos de la edad media, criaturas gigantes y aladas.

No te creo, estás jugando conmigo, no sé por qué creí que me contarías la verdad – Meganie no pensaba permitir que aquel chico le tomase el pelo.

Hablo enserio, tú puedes controlar la materia y ¿no crees en dragones?

Hay una gran diferencia, ya que yo no me transformo ni nada por el esti…- Quedó sin palabras al ver como a Drake le salían una par de alas negras de la espalada, frente de sus ojos … te creo.

Pensé que no tendría que hacer eso Decía mientras el par de alas volvía a esconderse en su espalda Por hacer eso he arruinado mi traje, bueno creo que ahora puedo seguir… los Wyvern son la cabeza de los dragones de hoy en día, se podría decir que son la monarquía actual, y tu familia ha estado trabajando con la nuestra en la guerra.

¿Guerra? ¿Contra quién? – Según ella no había ninguna guerra en la actualidad.

Estamos en una guerra, pero no contra un quién, sino contra un qué… Devoradores de Almas Meganie tragó saliva, la lucubre manera en la que Drake pronunció las últimas palabras le hacía presentir que no era nada bueno- Son seres que tal como los rems o los dragones se esconden en las sombras de este mundo, algunos viven en los alcantarillados de las ciudades, otros en la oscuridad de los callejones, algunos salen solamente en las noches, pero otros, prefieren vivir ocultos entre los humanos, quitándoles sus almas y robando sus cuerpos.

>> Estos seres se alimentan de las almas, como su nombre lo dice Se paró y miró por el ventanal a las personas que caminaba por las calles normalmente la gente de este mundo los suele llamar Ángeles.

>> En la antigüedad estos seres se alimentan de almas moribundas, personas a punto de morir, por un accidente o por simple vejez. Pero últimamente eso ya no es así, ellos están tomando almas jóvenes, que se encuentren en la plenitud de sus vida, para así volverse más fuerte, me gustaría saber el por qué pero lo único que sabemos es que hay que exterminarlos antes de que ellos nos exterminen a nosotros y tú estas obligada a participar en la guerra que se avecina.

He quedado bastante confundida ¿Una guerra? ¿Devoradores de Almas? Yo no participaré en ninguna guerra, no tengo nada que ver. ¿Puedes explicarme mejor? – Era demasiada información y toda muy extraña.

Eres bastante lenta ¿no?, la cosa es que, Los Wyvern y Los Blanc’s, dragones y rems, se unieron para exterminar a los devoradores de almas. Y tú al ser la siguiente heredera legítima de la familia Blanc’s estarás constantemente bajo peligro, así que si no matas, te matan ¿entiendes? – Drake observó el rostro de la joven al decir estas últimas palabras, por lo que decidió aclararla un poco – No estamos haciendo nada malo solo nos desharemos de la basura.

Entonces… ¿Por qué mi tío no me ha dicho nada? – Si una guerra se avecinaba y ella estaba obligada a participar, ¿Cómo es que no tenía idea de nada?

Tal vez para no alterarte – No era una pregunta que el pudiese contestar.

¿Cuándo comienza la “guerra”? – Aun no le creía del todo al joven que tenía enfrente, pero prefería ser precavida.

Dentro de seis días a partir de hoy Hubo un gran silencio, Meganie estaba procesando toda la información, no sabía que pensar, todo era bastante raro, pero al ver alas aparecerle a Drake algo de cierto tenía que haber en su historia.

Se escuchó un sonido, un golpe, estaban forzando la cerradura, ambos se miraron y se mantuvieron en silencio, Drake le hizo señas a Meganie para que se escondiera tras el sillón, una vez que ella estuvo en posición Drake apago la luz. <<Porque me escondo, puedo defenderme perfectamente bien>>, se dijo para sí Meganie, con la intención de pararse, pero en ese instante entraron cinco hombres, todos armados y al verlos se le esfumaron todas las ideas de pelear.

Shhhh, silencio susurró uno de los hombres luego de que otro chocara con uno de los mueble, provocando un gran estruendo.

En ese instante Drake prendió la luz. Todos los hombres le apuntaron con sus armas y como si fuesen juguetes, el joven caminaba hacia ellos con una mirada desafiante en el rostro. Uno de los hombres estaba completamente asustado y por culpa del miedo, dejó escapar una bala, que llegó directo en el estómago de Drake.

¡Drake! Gritó Meganie en el momento que se paraba y quedaba al descubierto.

Se suponía que debías de mantenerte escondida La bala le había llegado, estaba el agujero en su traje, pero aún así no había ni el más mínimo rastro de sangre.

En ese momento de distracción, el joven dragón agarró a uno de los hombres y lo tiró contra la ventana, la cual se hizo trisas con el choque y permitió al hombre caer, otros dos hombres dispararon hacia Drake, pero él seguía caminando hacia ellos con completa calma. Uno de los hombres no aguantó más y salió corriendo, Drake enterró su puño en el estómago de uno y le dio un duro gancho a otro en la mandíbula, dejando a ambos hombres retorciéndose de dolor en el piso.

¡Drake! Este se volteo y vio al último hombre sosteniendo una pistola en la cabeza de Meganie. Pero como si no le importara Drake caminaba hacia él, desafiante.

Y en fracción de segundos, antes de que el hombre alcanzase a procurar una amenaza y pensara apretar el gatillo, apareció Drake a sus espaldas, lo tomó del cuello y lo golpeó contra la pared.

¿Quién te ha enviado? Si me lo dices ahora, sobrevivirás – El tono de voz del joven había cambiado.

Dmitry Vasile Dijo entre llantos Él nos envió a por la chica, no sabíamos que estaría aquí. Por favor no me maten.

Mierda…


Le dio en golpe en el estómago y lo soltó. Meganie aún estaba petrificada, Drake se acercó, ésta se le abalanzó encima y empezó a llorar. Una vez que estuvieron calmados, por la puerta entraron Elliot Wyvern y el tío de Meganie.

viernes, 11 de octubre de 2013

Capitulo 3

Meganie se subió a la limusina, mientras el chofer le mantenía abierta la puerta. Eran las siete de la tarde y la fiesta de su tío comenzaría a las nueve en punto. Llevaba un vestido celeste, largo, diseñado especialmente para ella, llevaba el pelo caído sobre los hombros y se había maquillado un poco, aunque odiase hacerlo, su tío le insistía de ir así a las fiestas. Su tío siempre le decía que debía comportarse como una señorita, educada y callada. No le era algo muy difícil de hacer, ya que solía mantenerse al margen de las demás personas y rara vez hablaba con alguien, a excepción, de las veces en las que su tío presumía de ella frente sus socios o enemigos de negocios.

Al llegar a la mansión, ya eran las ocho de la noche, el viaje era bastante largo, ya que su tío vivía muy lejos, a las afueras de la ciudad. Entró por la puerta principal y se dirigió al vestíbulo, donde ya todo estaba listo, la comida estaba en los mesones, los meseros preparados para atender (con una pagada sonrisa), los tragos estaban en sus lugares, separados por tipo, tras la mesa del barman y su tío completamente preparado para la larga noche, con un esmoquin negro que, aunque fuese igual al que siempre usaba, debía de ser nuevo.

Que bien que has llegado, ésta noche te presentare a mucha gente importante Le dijo una vez que la hubo saludado.

¿Es algo de lo que debo alegrarme?  Contesto la joven, mientras sonreía irónicamente.

Su tío, hizo como si ésta no hubiera dicho ni una palabra y salió del vestíbulo para verificar que todos los preparativos estuvieran listos y en orden. Mientras tanto, Meganie se escabulló hasta la biblioteca, esperaría a que lleguen los demás invitados antes de presentarse a la fiesta, así que como no tenía nada mejor que hacer, se puso a leer alguno que otro libro que le pareció interesante, maldiciendo en ese instante a su tío por no tener televisión en ninguna habitación de su inmensa mansión.

Luego de haber pasado como mínimo una hora en la biblioteca, decidió dirigirse al vestíbulo para la fiesta y no ser sermoneada después. Debía haber al menos cincuenta personas, los ricos parecían ser bastante puntuales. Inspeccionó con la mirada a cada una de las personas y luego se dirigió a la mesa de tragos, miró hacia todos lados, comprobando que ni su tío ni alguno de sus criados estaban en las cercanías pidió un vaso de lo más fuerte de la casa, esperando pasar esa noche lo más rápido posible. Pero al darse la vuelta con su trago en la mano, vio como su tío caminaba hacia ella con una amplia sonrisa en el rostro, junto con dos personas a su lado. Meganie, se vio acorralada, su tío no podía descubrirla bebiendo alcohol y no se le ocurrió mejor solución que tomarse de un solo sorbo el contenido del vaso.

Aquí estabas querida, no te había visto por ningún lado, bueno caballeros déjenme presentarles a mi sobrina y única familiar, Meganie Blanc’s La presento, con el verdadero apellido de su madre, dirigiéndose a los hombres que le acompañaban.

Elliot Wyvern, dueño de empresas Wyvern, un gusto Se introdujo cordialmente un hombre canoso, junto con una leve reverencia.

El placer es mío Respondió Meganie, quien sabía de memoria como debía contestar, cuando se dio vuelta a mirar al otro hombre vio sus ojos anaranjados y no se dio cuenta de quién era hasta que éste le tomó la mano y la besó. Era el mismo joven que la había ayudado en la cafetería esa misma mañana.

Drake Wyvern, a su servicios Decía mientras con sus manos formaba una discreta seña de silencio.

Creo que será mejor que nosotros nos vayamos a hacer el anuncio más esperado de la noche Entrelazando las manos de emoción, el tío de Meg y el hombre canoso se fueron y se pararon en el centro del vestíbulo. Haciendo sonar una copa con una cuchara, todo el mundo calló y les miró Quiero anunciar esta noche, que desde mañana mismo, yo y el señor Wyvern, seremos socios, ¡Uniremos nuestros negocios! La gente aplaudió y ambos hombres se dieron un apretón de manos y el tipo canoso empezó a hablar, sobre dinero y negocios.

Meganie estuvo en blanco un minuto, no entendía lo que sucedía, a su lado estaba el mismo chico de la mañana, que al parecer estaba tan aburrido como ella, fue en el instante que todos empezaron a hablar nuevamente, que se empezó a marear y chocó con la pared. Se sintió arrastrada por alguien y al abrir los ojos, se encontraba en la terraza.

¿Qué mierda te sucede? ¿Has tomado algo? Fue en ese instante que volvió a entrar en razón, o por lo menos alguna parte. Drake la llevó hasta la terraza, estaba bien, excepto que sus piernas le pesaban y al tambalearse no pudo resistir y cayó al piso ¡He! ¿Me estas escuchado?

Si, si, he tomado una copa, pero no pasa nada – Respondía aún estando en el suelo.

Ahora lo más importante, ¿Por qué no te libraste sola en la mañana? ¿Acaso no eres una “Blanc’s”? o acaso ¿Estas acostumbrada a que los demás hagan las cosas por ti? – Poniendo un estúpido acento en nombrar el apellido de Meganie.

Claro que si soy una Blanc’s, ¿Por qué lo dices? Le empezaba a molestar que la mirase con esa cara burlona.

Porque tu familia tiene a los Rems más poderosos – Sin dejar de lado la odiosa entonación – Me esforcé por nada esta mañana.

¿Rems? – Meganie no entendía a que se refería eso.

Te suena algo ¿Controladores de materia?

¡Como sabes eso! – Nadie más que ella y su tío lo sabían en la actualidad Y que son los ¿Rems?

Lo sé todo, acaso ¿Tampoco sabes quienes son los Wyvern? ¿Puedes controlar la materia? ¿Pero no sabes que son los Rems? ¿Estas ebria? O ¿Eres estupida? – Riéndose de ella con la mirada.

No, si, no, algo y no. ¿Qué es lo que sabes? Quiero que me lo digas todo lo que sabes ¡Ahora! – Se había enfurecido, algo para nada bueno.

¿Por qué debería? Además aquí es imposible, hay demasiada gente – Mirando para adentro y viendo a todas las personas hablar y reír con falsedad.


Bueno llévame a mi departamento y allí me lo dirás todo Su tono cambió enseguida y sin vacilar se paró y obligó a Drake a llevarla hasta su departamento. Tal vez así, podría contestar todas las preguntas que tenía, y averiguar lo que su tío nunca le quiso decir. 

viernes, 4 de octubre de 2013

Capitulo 2

Meganie despertó, junto con la intensa luz del sol llenando la habitación del departamento, ya eran pasadas las nueve de la mañana, se levantó a duras penas y se arregló para salir a desayunar algo en el local más cercano. Como era sábado no tendría desayuno preparado así que prefería ir a buscar un lugar donde comer, en vez de cocinar algo ella misma.

Luego de ducharse y vestirse, ya estaba lista para salir, tomó algo de efectivo que tenía y su tarjeta dorada, al salir a la otra parte del departamento (cocina, living, vestíbulo) el hombre que había dejado congelado la noche anterior ya no estaba, sin prestarle mera importancia a ese detalle, tomó sus llaves y salió por la puerta de entrada.

Ya estaba en la calle, pero antes tuvo que bajar del veinteavo piso por las escaleras, ya que uno de los ascensores estaba malo y encontró preferible usar bajar caminando a esperar el otro ascensor, algo de lo cual se arrepintió antes de llegar al séptimo piso.

Caminó dos o tres cuadras antes de entrar a un local normal, no le gustaban los locales para ricos, se demoraban mucho en traer la comida y odiaba que la gente se viese tan patética intentando adularla o caerle bien y menos cuando lo único que quería era estar sola.

Una vez al entrar en el local, se sentó en una mesa apegada a la pared y lejos de la ventana, por precaución de ser reconocida. Cuando llegó a Paris con su tío apareció en muchos diarios y revistas, “Empresario multimillonario adopta a su sobrina huérfana”, no entendía como la gente puede leer cosas como esas, ni por qué no se metían cada cuál en su vida y la dejan tranquila.

Un mesero se acercó a la mesa, y groseramente le entregó el menú, si es que ese par de hojas amarillentas, pegadas de tanto uso podían considerarse un menú.

Un té frío y unos waffles Solía desayunar eso los sábados, ya que eran las únicas comidas que le recordaban sus desayunos en Estados Unidos.

Estuvo esperando menos de cinco minutos, cuando volvió a llegar el mesero, pero ésta vez con su té. La joven ya estaba bebiendo su té, cuando dos hombres que debían de sobrepasar los treinta se sentaron en su mesa, uno enseguida la rodeó con su brazo, el cual era horriblemente pesado.

Hola jovencita, sabemos que es algo temprano, pero podrías venir con nosotros Un terrible olor a alcohol salió disparado de su boca. Estaban ebrios.

Váyanse, quiero desayunar tranquila Meganie miró al camarero que en ese momento venía con sus waffles, pero al darse cuenta de la situación volvió a entrar a la cocina.

Cho cho pequeña, no tienes por qué hacerte de rogar El silencio se adueñó del lugar, todos sabían lo que sucedía, pero nadie ayudaba, hacían como si no pasara nada y miraban fijamente sus platos.

Váyanse, ahora, se los advierto Su voz y mirada se volvieron oscuras.

Contaré hasta tres, si no vienes por las buenas, serán por las malas Dijo el primero, tomando el cuello de Meganie con su brazo.
<< Uno >>, el hielo de la taza de té empezaba a moverse.
<< Dos >>, la taza empezaba a tintinear.
<< Tres >>, se oía un leve tintineo proveniente de todas las tazas y vasos del local.

Creo que serán por las malas Mencionó uno de los hombres ebrios, mientras dejaba a la vista una sonrisa pervertida.

Tienes razón, no olvidéis que se los he advertido en ese instante el líquido de las tazas empezaba a elevarse…

En ese momento, el hombre que tenía el brazo sobre el hombro de Meganie salió disparado por los aires, el líquido de las tazas dejó de moverse y volvió a su lugar. Ella miraba sorprendida, entonces vio quien había sido, un joven de cabello negro, que había tomando al primer ebrio de su chaqueta y lo arrastró hasta la puerta, sacándolo del lugar.

Si vuelven a entrar, los mato En ese instante el ebrio que estaba sentado enfrente de Meganie, se paró y salió corriendo del lugar.

El joven, volvió a sentarse, dio una mirada asesina a un mesero que se encontraba mirando por la ventanilla de la cocina y salió disparado a atender al chico.

Meganie depositó en la mesa algo de dinero, se paró y se encaminó hacia la puerta de salida. Cuando estaba apunto de llegar a la puerta escuchó que el joven le hablaba.

¿Acaso no te han enseñado a decir gracias? Hay algo llamado educación – Dijo, mientras su mirada se concentraba en el menú.

No tengo porque agradecerte. No te he pedido ayuda – Sin siquiera prestarle la mera atención.

Yo no te he ayudado a ti estúpida, solo quería que alguien me atendiera.


Se volteó a verlo, y pudo darse cuenta que él igual la estaba mirando, aunque con una mirada burlona. Vio sus ojos marrón claro, casi anaranjados y se enrojeció. Rápidamente salió por la puerta y se puso en marcha hacia su departamento.