domingo, 2 de febrero de 2014

Capitulo 18

La joven corría a máxima velocidad, pero ésta vez no tanto por Drake, si no que para poder alejarse de sus recuerdos, intentando dejarlos atrás al igual que los edificios a sus espaldas.

Las lágrimas caían por su rostro, aún no podía creer lo que dijo, lo que se vio obligada a recordar para poder ayudar al joven dragón. Lo peor de todo era que no importaba que tan rápido corriese, ni en que tanto se concentrase en ayudar a Drake, los recuerdos no se iban, no podía quitárselos de la cabeza…

 “ ¿Por qué quieres saber? – Meg no se entendía el por qué de la pregunta del hombre.

Puedo saber todo lo que sucede en mi cuidad, nada más ni nada menos. Yo conocí a tu madre, aquí mismo, en Paris y sé que ella no sería fácil de matar, menos cuando se ponía sería… el punto es, que me intriga mucho saber qué y cómo sucedió.

Aun así ¿Qué te hace creer que yo lo sé? No hay manera de que yo lo sepa, debes haber escuchado que a ella la mataron cuando estaba sola en casa – Miró al director con ingenuidad.

¡No mientas! Desde que pisaste esta escuela, supe que en alguna parte de tu memoria tienes conocimiento de lo que ocurrió… pero, no puedo adentrarme para saber qué escondes. Sé que ocultas algo, algo más, deberías estar agradecida que solo te pido esto.

Meg quedó muda, ella no estuvo en el momento que pasó, pero aún así sabía todo lo que sucedió esa noche…

Como ya sabes, fue hace tres meses, mi madre y yo estábamos en casa. Yo estaba en mi habitación, minutos antes en la hora de la cena, tuvimos una fuerte discusión sobre mis poderes, ella decía que debía ocultarlos, pero yo me negaba, pensaba que debía aprovecharlos y quería que me enseñara más sobre ellos. Fue por eso, que en cuanto pudo me escape de casa.

>> Fui al parque, a pensar, cuando me di cuenta de lo que quería, eran solo idioteces y que me comporte de manera muy infantil, decidí volver a casa a darle la razón.

 Solo con llegar al pórtico supe que algo estaba fuera de lo normal, la puerta estaba mal cerrada, mi madre y yo éramos las únicas que sabíamos cómo cerrar bien esa puerta, pero no me preocupe mucho, sabía que mi madre podía defenderse a sí misma. Cuando entre, fui a buscarla, para preguntarle qué había pasado y a pedirle perdón. Pero ya era demasiado tarde.

 Cuando entré al salón, presencié un camino de sangre, lo seguí, mis ojos se empezaron a volver más llorosos con cada paso que daba… cuando llegué a la cocina la vi, alguien la había apuñalado, y arrastrado hasta la cocina donde la colgó a la pared con nuestros propios cuchillos. Me acerqué a ella y con su último aliento me intentó explicar lo que le había sucedido, tal vez hablaba para mantenerse consiente y lograr sobrevivir.

Dos hombres vestidos de negro entraron, uno de ellos inmediatamente empezó a pelear contra ella, mientras otro subió las escales para buscarme a mi habitación, cuando se dio cuenta que no me encontraba en casa, intentaron obligarla a hablar, para que les dijese donde me encontraba, pero ella se negó. Entonces uno de los tipos, sacó algo raro de su bolsillo, un objeto que parecía ser una simple esfera, pero era algo más, tuvo un efecto en ella, provocando que cayese rendida al suelo, los dos hombres empezaron a apuñalarla, para que ella dijese algo, pero mi madre se resistió y… la colgaron a la pared como advertencia, como un aviso, pero no sé de qué.

¿No te dijo quieres eran? – El pequeño hombre estaba muy intrigado con la historia.

No, es lo único que alcanzó a decirme, antes de… Oculto su pena, para hacerse la fuerte y demandante joven de siempre – Ahora dime tu parte.

Esta cerca, a dos cuadras de aquí, hacía el este, en una bodega abandonada, sabrás cual es cuando la veas – Cuando la joven se disponía a marcharse, agregó – Será mejor que te apresures.”

Meg, le había mentido, su madre ya estaba muerta cuando ella llegó a casa. Lo que de verdad sucedió fue que, cuando ella llegó a casa, y vio a su madre en la pared, sus rodillas no la soportaron y cayó rendida en las frías baldosas de la cocina. Se arrastró con todas sus energías hacia el inerte cuerpo de su madre, al principio evitó tocarla, tenía miedo de saber lo que le había pasado, pero aun así, la descolgó, con sumo cuidado, sentía que si la dejaba caer se rompería en mil pedazos, como una delicada muñeca de porcelana, cuando su temblorosa mano tocó la helada mejilla de su madre y vio lo último que su madre tuvo oportunidad de ver, pensar y sentir lo mismo que ella en sus últimos minutos.

 << Abrieron la puerta mientras ella estaba viendo televisión en la sala, rápidamente empezó, con sus poderes a sentir el piso que había en el segundo piso y supo enseguida que su hija ya no estaba. Aliviada, siguió viendo televisión como si nada, esperando que se acercasen, para sorprenderlos. Uno de los hombres se abalanzó sobre ella, mientras el otro subía rápidamente las escaleras.

Su madre se enfrentó contra él, la pelea estaba reñida, hace mucho tiempo que su no usaba sus poderes, el tipo de cabello oscuro y ojos negros era rápido, cuando el otro bajó y se unió a la pelea, que claramente se volvió a favor el lado de los dos hombres, cuando la mujer no quiso decir donde se encontraba su hija, un hombre sacó una esfera de su bolsillo, sin siquiera saber que era, la mujer perdió sus fuerzas y cayó rendida al suelo.

El hombre canoso, le volvió a preguntar, pero ella siguió sin contestar, lo que le provocó una inmensa furia, que desquitó apuñalando a la mujer, que luego se arrastró a la cocina, en un despiste de estos, para buscar un cuchillo, ya que sus poderes no funcionaban.

Lo único que logró fue tomar un cuchillo, antes de que los hombres la atrapasen nuevamente. Su último movimiento fue tirarle un cuchillo al hombre de cabello oscuro, llegándole directo en el ojo, que enojado la tomó por los cabellos y colgó a la pared con lo que encontró a su alrededor. Los ojos moribundos de la mujer miraron al hombre canoso y pronunció sus últimas palabras.

Dmitry…>>

Cuando recordó ese nombre, reaccionó, su madre le dio todas esas pistas en sus recuerdos y ella no fue capaz de darse cuenta hasta ese momento, los tipos no eran nada más que ¡Devoradores de almas! y ese nombre, lo había escuchado antes… Drake, él sabía quién era.

Recuperó sus fuerzas, tal vez, por las esperanzas de poder vengarse o quizás el agudo dolor que sintió nuevamente proveniente del anillo.

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Mientras tanto en la oficina del director, el pequeño hombre había tomado su teléfono y esperaba que le contestasen.


– Esa niña es una terrible mentirosa… – Fueron todas sus palabras antes de que le colgasen desde el otro lado de la línea.

domingo, 26 de enero de 2014

Capitulo 17

La campana para entrar a la última clase acababa de sonar y Meg caminaba junto a Fi, hacia la clase de literatura.

¡Por fin! El último período – Fi levantaba los brazos en forma de victoria.

Lo malo, es que es literatura – La joven que a la vez hablaba con su amiga, miraba para todos lados en busca de Drake, tenía esa sensación de que algo malo pasaba, desde la clase pasada.

Cuando estaban a punto de llegar al aula, Meg sintió como su dedo índice empezó a arderle, como si estuviera en el fuego mismo. El dolor la detuvo y se dio cuenta, era el anillo que le había dado el Sr. Wyvern, la tarde del domingo pasado, fue entonces cuando lo supo, algo le pasaba a Drake, tenía que ayudarlo, pero no sabía cómo, no sabría donde poder encontrarlo, pero cuando el dolor se volvió aún más fuerte, supo que hacer… El director, él podría saberlo. Sin dudar ni un segundo, sin decir ni una palabra, corrió lo más rápido que pudo, dejando a Fi sola en el pasillo, quien no alcanzó a averiguar lo que le pasaba a su compañera antes de que ésta desaparezca.

Meg no podía dejar de sentir el punzante dolor, cada vez más fuerte, pero se volvió diferente ya no lo sentía como dolor propio, si no como un dolor ajeno, de alguien más y supuso que ese alguien era Drake.

Mientras corría por los corredores, la joven esquivaba arduamente a los otros estudiantes y evitaba a todos los supervisores que se encontraban en los pasillos, pero antes de llegar al segundo piso, todos ya estaban dentro de sus aulas y le fue más fácil recorrer los pasillos abandonados hasta llegar hasta la oficina del director.

Una vez que llegó a la cúpula que todo lo veía, irrumpió en la oficina del director, sin preocuparse por el estruendo que causó, cuando vio al hombre, bajo y orejón se tranquilizó un poco, por lo que paró en seco y tomo aire, corrió como nunca había corrido en cualquier clase de deporte, estaba muy cansada.

¿Te duele demasiado? – La joven se sorprendió, pero no por las palabras que dijo ni como lo sabía, lo que le sorprendió fue como lo dijo, su tono, parecía que le hacía gracia, pero lo que le delató a Meg, que algo raro pasaba, fue la sonrisa que el hombre esbozaba en el rostro, pero no tenía tiempo para averiguarlo.

Quería pedirle ayuda, pero parece que tienes algo que ver – Meg, demostraba un semblante serio y frío, mientras en su interior ocultaba su miedo.

Claro que no, yo no juego para ningún bando, solo observo los espectáculo que ustedes me dan – Se rió, cosa que le produjo escalofríos a la chica – Haber, haber, dime, ¿Qué ganaría yo con decirte lo que quieres?

Pues… más entretención – No sabía nada sobre el tipo que estaba enfrente de ella, solo sabía que debía darse prisa.

Por favor, si no me das algo, yo no te diré nada, así funcionan las cosas – El hombre parecía saber que no había mucho tiempo.

Te daré dinero – El director negó con la cabeza – Lo que tú quieras – Sabía que era arriesgado, pero debía ser rápido.


Con que… lo que yo quiera, pues, que tal si me dices algo que yo no sé La joven afirmó con la cabeza y hombre volvió a sonreír maliciosamente – Bien, creo que por fin mi intriga desaparecerá… dime Meganie, cómo murió tu madre, y quiero la verdad. 

sábado, 18 de enero de 2014

Capitulo 16

Las clases de la mañana pasaron sin contratiempos, Meg no se encontró con Drake en todo el descanso y pensó que se quedaría así, hasta que llegó la hora del almuerzo. Una vez que entró a la cafetería, divisó al joven dragón sentado, con dos bandejas de comida, esperándola.

Drake, no tenías por qué comprarme el almuerzo – Dijo una vez que vio la comida del plato.

Sé que no comes bien, el viejo me lo dijo – Refiriéndose al director - ¿Se te ha olvidado tu anemia?

Meg, estaba furiosa, pero sabía que no podía pelear con él, así que se resignó, se sentó y se empezó a comer. En ese instante llegaron sus amigos, que venían de clases diferentes y demoraron bastante en la cola de la comida.

¡Meg! – Fi gritó impresionada - ¿Vas a comer todo eso? – Estaba atónita.

La joven a la cual iba dirigida la pregunta miró a Drake, sus ojos le dijeron la obvia respuesta.

Si – Y sin decir nada más empezó a comer.

Por fin alguien que es capaz de controlarte – Sam se burlaba de ella.

Aunque a los dos novios les hacía gracia la situación, Adrián parecía más serio que nunca, lo único que hacía era mover su tenedor, jugando con la comida de su plato.  Meg lo miraba, ella suponía que el joven se aprovecharía de esa embarazosa situación para molestarla, le extrañaba que no hubiese emitido ningún comentario en todo el almuerzo.

¿Por qué tienes un guarda espaldas Meg? ¿No hay ninguna relación entre ustedes? – Fi golpeaba a su amiga con el codo, mientras hablaba.

Acaso, ¿No pueden comer en silencio? – La mirada de Drake calló a toda la mesa.

Meg, lo miró, éste parecía estar escuchando algo, atento, cuando de golpe sus ojos se volvieron como ella ya los había visto antes, como los de un dragón, miró a la joven, una mirada preocupada, rápidamente se paró y salió disparado de la cafetería.

 La joven, no tenía idea de lo que había sucedido, pero sabía que era algo malo e importante.

Es bastante raro… ¿Meg? ¿Estás ahí? – La chica esta distraída, pensando en que pudo haber pasado, para que Drake reaccionara así. Pero al oír su nombre “despertó”.

Si, si, lo siento estaba pensado – Miró a su amigo y sonrío – Me siento aliviada de que se haya ido.

Y tú, Adrián, ¿Estás? – Sam miró a su amigo y lo picó con el tenedor, obligando a éste a reaccionar – ¡Ya sé! ¡Estás celoso de que ése chico moleste a Meg más que tú!

Sí, como no – Dijo irónicamente Solo me gustaría saber, ¿Qué cosa mala hiciste para tener ahora un guardaespaldas? – Cosa que todos en la mesa querían saber.

Meg quedó en blanco, no tenía idea que decir, era claro que no podría decir la verdad, al fin y al cabo dijo lo primero que se le vino a la mente.

Mi tío cree que no me dedico lo suficiente a los estudios después de clases, así que ése tipo se dedica a cuidar que no salga y que haga mis tareas – Lo digo lo más rápido que pudo, para no tener que repetirlo y ojalá, no dar más explicaciones.

Entonces, es más como tu niñera – Adrián volvió a ser como siempre.

Están por tocar, Meg vamos a clases – Las chicas se pararon y se dispusieron a marcharse – ¡Adiós!


Mientras caminaban, lo único que a Meg se le pasaba por la cabeza era, Drake, y sus ojos de mal augurio, saliendo de la cafetería. Pero sabía que lo averiguaría dentro de poco. 

sábado, 11 de enero de 2014

Capitulo 15

Ayúdame a bajar Ordenó Meg – ¡Cuidado! ¡Duele!

Drake, hizo caso omiso a sus quejidos y la bajó del auto con su habitual brusquedad. Se despidieron con la mirada y la joven se dirigió hacía su escuela, siendo observada por Drake, que apoyado a la puerta del auto esperando que desapareciese por la puerta del establecimiento

Luego de ver a Meg entrar y escuchar la campana sonar, recorrió el mismo camino que su ex copiloto había recorrió minutos antes.

Meg, estaba en clases de filosofía, sentada junto a Fi oyendo a Mr. Mullock , hablar y hablar, no entendía nada, y sus ojos cansados empezaron a cerrarse poco a poco, dejando caer su cabeza sobre su brazo, cayendo en el sueño más profundo que se podía lograr sobre esa incómoda mesa…

Sus ojos se abrieron de golpe al oír la campana, su corazón parecía haber explotado, eso la había asustado mucho. Al ver para un lado pudo percatarse que la observaban, Fi, Sam y Adrián, los cuales la miraban bastantes entretenidos.

Jeje, la bella durmiente por fin despierta – Fi, sacó un pañuelo de su bolsillo y le limpió, la baba que estaba en la mejilla de la chica recién despertada.

 Eres como un oso – Todos se rieron de la joven, mientras se frotaba los ojos, como un bebe que recién despierta de su siesta.

Bueno, movámonos – La joven pensaba pararse, cuando su mirada se encontró con la de Adrián, que estaba viéndola fijamente, cuando se dio cuenta de que ésta se percató, corrió la mirada, sonrojándose levemente.

El pequeño grupo desocupó esa sala de clases, dejando el paso a los jóvenes que se encontraban entrando, y se dirigieron a clase de Inglés. En todo el camino, Meg iba a apoyada en Sam, para que su pierna no le doliera y la herida no se abriese.

¿Dolió mucho que te muerda un perro? – Preguntó Adrián, refiriéndose a la excusa que la joven les había dado sobre su pierna herida.

Créeme que sí, más de lo que creía – Sus recuerdos se asomaron a la horrible experiencia del día anterior.

Yo prefiero saber, ¿Qué pasó contigo en el último período? – Fi le estuvo preguntando eso desde se saludaron en la primera hora – Algunos dicen que te vieron escaparte con un chico.

Ya te he dicho que tuve que atender una llamada de emergencia de mi tío – Meg no pudo pensar en una mejor idea – No era nada grave, excepto por el perro.

Caminaban por el pasillo, cuando Adrián chocó con alguien.

He, ¡Ten más cuidado! – Se escuchó la voz de Adrián replicar contra el chico, más grande que él. Éste se volteó y le dio una mirada asesina.

¿Qué has dicho? – Parecía que iba a empujar o a golpear a Adrián, cuando se fijó en quienes lo acompañaban ¡Meg! Te he estado buscando.

¿Drake? – Meg, lo revisó de arriba abajo llevaba el uniforme masculino, pero algo desordenado, muy a diferencia de cómo llevaba el terno el día de la fiesta ¿Qué haces aquí? – Luego se retractó de lo que había preguntado, era bastante obvio porque estaba ahí, para cuidarla.

¿Lo conoces? – Fi estaba sorprendida – Espera, ¿Has dicho Meg? No tienes idea de cuánto nos costó llamarla así.

Es un amigo – Meg no quería que se enterasen de nada más.

Sueña niña, soy su guardaespaldas y no es nada que me agrade – Al joven no le importaba lo que los amigos pensasen de ella – Ahora sigan su camino y vayan a clase.

Aunque ninguno de los tres amigos de Meg lo conocían, hicieron caso a sus órdenes y se dirigieron a clase de Inglés.