sábado, 21 de diciembre de 2013

Capitulo 14

Meg despertó, sobresaltada, lo ultimo que recordaba era el inmenso dolor que el Devorador le provocó tras el bar. Su pierna aun le dolía, pero no tanto como antes, miro a su alrededor, le costo un poco reconocer el lugar, pero se encontraba en su nueva habitación. Se levanto de la cama, sujetándose de la cómoda, para amortiguar su pierna, una vez que se hubo parado, se sorprendió, se dio cuenta de que estaba con la pierna vendada, pero eso no fue lo que le dio una sorpresa, si no que fue el hecho de encontrarse con la pijama puesta. 

-¡Drake! – Al oír el grito proveniente del segundo, Drake, rápidamente (demasiado rápido) llego a la habitación.

- Meg, despertaste, ¿Estas bien? ¿Qué sucede? – Solo con oír su tono de voz, se podía intuir su preocupación. La joven, al percatarse de esto sonrío, de alguna manera le parecía chistoso que el frío dragón se preocupase, pero no demoro mucho en recordar por que había gritado.

- ¡¿Por qué llevo la pijama puesta?! – No solo estaba enojada, también estaba avergonzada, por lo que su cara no podía estar más roja.

- Pues, tenia que sacarte esa ropa que tenias puesta, luego de que el medico se encargase de ti, estaba toda ensangrentada – Ahora el también se había sonrojado de vergüenza – Pero no te preocupes, tu ropa interior sigue en su lugar, juro que no vi nada.

Un incomodo silencio se produjo entre ambos, la situación no favorecía a ninguno de los dos y no querían tocar el tema. El silencio parecía que seria eterno, hasta que Drake, intento “romper el hielo” de la situación.

- Será mejor que bajes a desayunar, aun alcanzas a llegar a la escuela – Eso sorprendió a Meg, ¡Se le había olvidado! Sabía que no le dejaría faltar a la escuela, pero eso era absurdo.


- Maldición, me alisto y bajo – Olvidándose de su pierna mala, se quiso dirigir hacia el baño, pero término en el suelo en cuanto dio un paso - Mierda – Drake ayudo a que se levantase y la dejo en la puerta del baño.

- Ten cuidado, llámame si necesitas que te ayude a bajar las escales e intenta no morir ahogada – Cerro la puerta y bajo a la cocina.

Sin importar cuanto se apurase, se demoro como mínimo quince o veinte minutos en ducharse y alistarse, sin olvidar los minutos que se demoro en bajar la escalera, apoyándose firmemente del barandal para evitar caerse o hacerse doler. Una vez que llego a la cocina, Drake estaba sentado comiendo un pedazo de pizza.

- ¿Esto es el desayuno? – Estaba fría, y el queso estaba como piedra.

- ¿Quieres cocinar tu? – Era obvio que eso no pasaría, ya estaba demasiado atrasada. Sin más preámbulos se sentó y saco un pedazo.

- ¿Qué paso ayer? Luego de que me desmaye – Desde que despertó, que quería saber que había sucedido.

- Pues que mas crees, he tenido que hacerlo solo, como siempre – Esperaba que la joven le comentase sobre el increíble movimiento que hizo ayer, pero no fue así.

- Lo siento, debí hacer intentado ser mas útil – Su mirada se volvió cabizbaja y solo se centro en su trozo de pizza.

Drake la miro, no pudo evitar sonreír, llevaba puesto el collar que le dio el día anterior, se levanto de la mesa, tomo sus llaves y luego se acerco a Meg.

- Para la próxima será mejor que me avises, pero, gracias – Ella no entendió el sentido de la ultima palabra, pero no le presto atención, el joven le apuro mostrándole la hora.


Una vez que se fueron, Drake debió ayudarla a subir al auto, lo que la dejo pensando, ¿Cómo lo haría el resto del día? 

Capitulo 13

  Una vez que ambos atravesaron la puerta, Meganie quedo petrificada, no podría creer lo que se encontraba frente a sus ojos. El hombre que anteriormente había salido del bar, se encontraba de cuclillas en un ensombrecido rincón, llorando, sangre. Se podía notar como de sus ojos caía una innumerable cantidad de líquido rojo, pero eso no era lo peor de todo, la expresión en su cara, que cada ves se empezaba a deformarse más y más, su cara se derretía tal cual una escultura de cera, permitiendo, que la sangre de sus ojos se mezclasen con ella.

 Drake se le acerco al hombre o cosa que se encontraba en las sombras.

- Si sales del cuerpo te será menos doloroso – Pero no hubo respuesta, solo llantos – Tu lo quisiste.

 Intento tomar al asqueroso ser del cabello, pero fue una equivocación, porque este se le salio, junto con una gran masa de piel derretida. Drake lo soltó al instante y luego empezó a transformar su brazo en dragón. Una vez que sus garras estuvieron formadas, la hundió en donde se suponía debiesen estar los ojos de la criatura, levantándola del suelo.

- ¡Es mío! ¡Mio! ¡Es mi cuerpo! ¡Suéltalo! – Intento escapar, forcejeo lo más que pudo, pero solo causo que soltara un gemido de dolor.

Drake empezaba a transformarse, poco a poco, una vez que su segunda mano se hubiese transformado, la enterró en el estomago del ser y luego lo tiro, hacia la pared.

- Mátalo, entiérrale ese fierro en la cabeza – Meg lo miro desconcertada, el lo estaba haciendo bastante bien, no necesitaba que ella lo hiciese, sin agregar que tampoco quería hacerlo.

- No es necesario, encárgate tu – Espero que esas palabras surtieran efecto, mientras ellos hablaban la criatura se retorcía.

- ¡Ahora! – El imponente grito de Drake, hizo que se viera obligada a hacerlo. Tomo el fierro que se encontraba tirado en el piso y se acerco. Lo miro detenidamente y observo lo asqueroso que se veía revolcándose en sus propios fluidos. Una vez que logro identificar bien donde tenía que darle, cerró los ojos… fatal error.

El devorador aprovecho las milésimas de segundo en las que Meg cerró sus ojos y se abalanzo hacia su pierna,  arrancando un pedazo de carne, como un león a su presa. Meg no pudo evitar gritar y caer al suelo. Cuando abrió los ojos, vio como el devorador se le abalanzaba sobre el cuello, y sus dientes que se ahora parecían los de un tiburón. Si no fuera por la patada que Drake le dio a la criatura a último momento, su cuello hubiera quedado despedazado.

- Te he dicho que lo mataras enseguida, pero tu ¡Idiota! – Meg lloraba y gritaba al mismo tiempo, no podía aguantarse el dolor, y ver su pierna desgarrada no ayudo en nada. Drake no alcanzo a acercarse a ella, antes de que el devorador se pusiera de pie.

 El ser se empezó a comer su propia piel y carne, hasta que quedo aun más deforme y ensangrentado. Se escucho un terrible chirrido, y en un instante el cuerpo se encontraba inerte sobre el suelo, pero a su lado se encontraba una sombra oscura, de afilados dientes como los de un tiburón y unos ojos rojos de los que chorreaba sangre. Dijo palabras en un dialecto extraño y luego de un grito de guerra se abalanzo sobre Drake.

 Drake no pudo evitar el choque con el devorador, ya que se había distraído al ver a Meg desmayarse. Pero logro deshacerse de el antes de que lo mordiese. Una vez de pie, sus alas le aparecieron, y le fue más fácil evitar las embestidas del ser. Cuando le intento golpear con una de sus garras en el vientre esta quedo atrapada en una espesa masa de sangre, por lo que antes de poder escapar recibió un mordisco en el hombro.

 Drake se alejo del ser lo mas que pudo, pensaba quemarlo con su aliento, así que se puso en una esquina, pero no se dio cuenta que era el mismo rincón en el que se encontraba hace unos momentos la criatura, antes de que lograse soltar una sola llama, o moverse de el lugar, su cuerpo estaba siendo sostenido con sangre negra que broto de las paredes, estaba atrapado. El devorador se le acerco, tomo su cabeza con sus manos y empezó a apretarla, logrando un lastimero grito de Drake.

 En ese instante Meg se había despertado, o eso parecía, sus ojos estaban completamente blancos, hico un leve movimientos con sus manos, cito algunas palabras y se desmayo de nuevo. En fracción de segundos el cemento a los pies de la criatura lo rodeo y trasformo en estatua, haciendo que lo que mantenía atrapado a Drake desapareciese. Este rompió la estatua de una patada y una vez que libro su cabeza, corrió hacia Meg.

Le vendo la herida con lo que tenia puesto, y luego se la llevo en brazos. Una vez que entro otra vez al local, todos los estaban mirando, unos reían y había algunos que hasta se pusieron rojos. Al ver lo apresurado que salieron, luego oír los gritos provenientes de la parte trasera y ver al joven salir con la chica en los brazos y con nada encima, pensaron en que algo bastante vergonzoso sucedía atrás. Drake dejo dinero en la mesa y se apresuro hacia el auto.


En todo el camino de regreso, no pudo sacarse de la mente, que el ser contra el que se enfrentaron era mas fuerte de lo que suponía iba a ser, tal vez, un mero error de información o quizás, fue apropósito, con la esperanza de que Meg o el muriesen. Fuese lo que fuese debería investigar.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Capitulo 12

El silencio se apoderó del auto, Drake, siguió conduciendo sin darle importancia a lo que había dicho, pero en cambio, Meg quedó perpleja, le costaba creer que irían a matar a alguien, o que Drake mataría a alguien, pero sabía que el joven no lo decía en forma de broma. Antes de que pudiera hacerle una pregunta sobre lo que había dicho, ya se encontraban estacionados, en un barrio que tenía mala apariencia.

En el bar de enfrente, hay un devorador, y nosotros iremos a por él, es tiempo de que te enteres contra qué es lo que peleamos – abrió la puerta del coche e inmediatamente bajó de éste, seguido por Meg.

De qué hablas, cómo piensas matar a alguien ¡Estás loco! – Sin despreocuparse de su alrededor, imaginaba que en cualquier momento los asaltarían.

Está claro que no tienes idea contra qué nos enfrentamos – Dijo sin poder reprimir una risa burlesca – Vamos.

Ambos se encaminaron hacia el bar de enfrente, antes de entrar, ya pudieron sentir el olor a alcohol y cigarro. Al entrar, Meg pensó, en Paris, y lo difícil que le era imaginarse un lugar así en la supuesta cuidad del “glamour”. Se sentaron en una mesa desocupada al fondo, siendo seguidos de vista por algunos hombres, siendo clara la razón, Meg aún llevaba puesto el caro uniforme de su escuela, cosa que no era nada normal en un lugar como ése.

¿Dónde está tu supuesto “Devorador”? – Dando énfasis en la última palabra – Yo aquí solo veo gente… Normal, por así decirlo.

Debe estar por aquí, y ¿Acaso no prestaste atención cuando te los describí? – Intentado mirar disimuladamente a su alrededor cosa que no se le daba para nada bien, lo que provocó una risa de Meg – Se disfrazan en cuerpos humanos, pero no es tan difícil reconocerlos.

Luego de inspeccionar el alrededor con la vista, y escuchar las conversaciones de su alrededor, Drake decidió desistir hasta más tarde, por lo que llamó al mesero, un hombre calvo y gordo que en su mantel tenía una enorme mancha de grasa, sin dejar de lado su terrible genio para atender, debía de estar cansado de sacar ebrios a todas horas.

¿Qué quiere? – Preguntó con una voz demandante, pero cansada a la vez.

Quiero la mejor cerveza de la casa y un vaso de cola para la joven – El mesero, se marchó hacia el mesón de las bebidas.

¿Piensas tomar cerveza a estas horas? ¿No crees que sea algo raro? – Mirando a Drake de manera incomprensible.

Mira donde estamos, sería mucho más extraño si no lo hiciera – Fue ahí cuando el hombre les trajo sus bebidas, y se marchó sin más – Gracias.

Pasaron solo cinco minutos, cuando de pronto Drake se puso mas serio. Miraba de reojo a un hombre, no era demasiado alto, pero tampoco se le podía considerar bajo, tenía unos ojos oscuros, casi negros, su cabello era un marrón oscuro y su piel pálida.

¿Lo ves? El tipo que está sentado en la mesa de la esquina, al lado del ventilador – Dejando de mirar por un momento al hombre y concentrándose en su cerveza.

Sí, lo veo, pero, no es más que una persona normal. Imposible que él sea un devorador de almas – Mirándolo de reojo.

Tampoco pensaste que yo fuese un dragón, te diré cómo puedo saberlo – Dio un sorbo a su bebida y prosiguió Su piel está muerta por esa razón es pálida, odian el calor, por eso se sienta bajo el ventilador, sus ojos son completamente negros como las de todos los devoradores y según mis fuentes, espera a que algún ebrio se quede dormido en el baño o lo echen por la puerta trasera, para comérselo. Cobarde pero astuto.

Wow, un dragón detective. Entonces, si es así ¿Qué hacemos ahora? – Le parecía ridículo lo que hablaba el joven.

Usa tus poderes para detener el ventilador y quiero que calientes el aire – Dijo de corrido – Deben haber por lo menos unos veinte grados afuera.

Es mucho pedir, no puedo hacer eso, el aire es demasiado ligero y difícil de controlar, tampoco puedo hacer esas dos cosas a la vez – Era bastante obvio que Drake no sabía sobre sus poderes.

Hay muchos Rem’s en la cuidad y tengo que estar contigo, cómo es que puedes ser tan débil, cualquiera podría hacerlo – Miraba a Meg, que le hacía una cara de puchero – haces lo que te dije o lo haré a mi manera. Lo mataré aquí mismo.

Meg, decidió intentarlo, era mejor eso a que Drake lo matara frente a todos, y aun no estaba segura de lo él le decía, talvez fuese un humano normal y corriente. Concentró sus poderes primero en el ventilador, empezó a enfriar el aire de la caja hasta congelar hasta el mínimo vapor de agua que ahí se encontrase, y lo logró, detuvo el ventilador. Pero ahora la parte difícil, calentar el aire, ahora que el ventilador estaba apagado las partículas de aire estaban un poco más calientes y le era más difícil controlarlas, apretó ambas manos, sintió como una gota de sudor caía por su frente y poco a poco lo logró, debió llegar hasta los treinta grados, cuando Drake la detuvo.

Ya es suficiente, mira – El hombre de ojos negros salió tosiendo por la puerta trasera – Vamos.

Ambos se pararon y se dirigieron rápido a la puerta trasera.

¿Qué pasa si nos equivocamos?

Drake calló un momento y la miró, entretenido.


Solo será un homicidio cualquiera.

Capitulo 11

Antes de que pudiese tocar la puerta de dirección, alguien la abrió desde dentro. Meganie se sorprendió bastante al ver que quien la había abierto no era nadie más que Drake.

¿Drake? – Sus pupilas estaban como las de un gato, o más bien como las de un dragón. Con precaución entró a la habitación, cerrando la puerta tras de sí, sin siquiera prestarle atención a la silueta que se erguía tras del escritorio.

Buenas tardes señorita Aquella voz hizo que Meg se sobresaltara, era una voz ronca y rasposa Estaba esperando por usted Aquel hombre no debía medir más de un metro sesenta, era calvo, pero lo que más llamaba la atención eran sus enormes orejas.

¿Te han enviado de clase? – La mirada de Drake se había fijado en ella, con un aire de reprimenda - ¿Por qué?

Por favor mi querido Drake, tu solías venir al menos una o dos veces por día, no creo que tengas el derecho de reprimir a esta jovencita en su primera visita El pequeño hombre esbozaba una enorme sonrisa, mostrando unos afilados dientes La han enviado de clase de física, por hacer un dibujo en clases.

Es cierto, ¿Cómo lo sabe? – No había forma de que alguien le hubiese avisado antes de que ella llegase, y luego de preguntar miró a Drake ¿Qué haces aquí? ¿Era tu escuela? Porque nunca sé nada de lo que sucede, ¡No es justo!

Jovencita, yo sé todo lo que sucede dentro de esta escuela Meganie no pudo evitar fijarse en sus enormes orejas y soltar una carcajada, que se vio obligada a callar Y respondiendo a tu otra pregunta, este joven, fue mi alumno, el peor de todos, sabes que una vez él  …

¡Calla Duc! Terminamos nuestro asunto así que me iré, y me la llevaré conmigo Estaba furioso, sus ojos se habían tornado anaranjadas, casi parecía fuego y sus pupilas estaban completamente estiradas, tomó del brazo a Meg, que sin protestar se dejó arrastrar No quiero que la descuides cuando tenga clases ¿Entendido?

Un maldito bastardo dándome órdenes, no te preocupes, la cuidaré, muy bien Dijo lamiéndose los labios y dejando ver parte de sus afilados y sucios dientes.

Drake dejó escapar una sonrisa, soltó a Meg y se acercó al director lentamente, como Meg le veía la espalda pudo ver cómo se estiraba la camisa que llevaba puesta hasta romperse y dejar a la vista unas alas negras y escamosas. Drake tomó del cuello al hombre enano, levantándolo del suelo al menos medio metro. Acercó su cabeza a la oreja de éste y le susurró algo al oído. Luego al dejarlo en el suelo, con una de sus garras de las que le habían salido hizo una pequeña marca en la mejilla del hombre y se fue dejando que la sangre cayese por el rostro del director.

Antes de bajar el primer piso, el joven ya se había normalizado y todo su aspecto dragón ya se había esfumado. Meg lo miraba de reojo, ya que pensaba que cualquier palabra que dijese lo haría explotar. En el momento en el cual salieron por la puerta principal, el timbre para el descanso sonó, dejando salir a todos sus alumnos de sus respectivas aulas. Subieron en silencio al auto y se fueron sin más.

Minutos más tardes, Meganie se animó a hablar.

¿Qué hacías en la escuela? ¿Qué le dijiste al director? ¿Quién es él? ¿Es un dragón? ¿Adonde vamos? ¿Por qué me sacaste de la escuela? – Todas esas preguntas salieron seguidas desde su boca.

Odio que hagas tantas preguntas a la vez, ¡Me das dolor de cabeza! Mejor cállate y revisa la guantera. Hay un regalo para ti Meganie siguió sus órdenes en silencio y sacó de la guantera una pequeña caja de regalo que tenía una etiqueta con su nombre.

La abrió lentamente, no confiaba mucho en un regalo de él. Al abrirlo vio un collar, de oro, con un medallón en forma de sol.

No sé si se parecerá al que te dio tu novio, pero, creí que podía servir No se interesó en mirarla y siguió manejando No sabía cual te gustaría así que te compré el que más me gustó Meg seguía sin responder – Si no te gusta solamente podemos ir a cambiarlo – Harto de que ella no le responda, Drake miró hacia su copiloto y vio que esta estaba llorando, al percatarse de ésto, se estacionó en el primer lugar que pudo Eh, ¿Estas bien?

Sí, yo, te lo agradezco – Y se lanzó al cuello de Drake, hacía mucho que nadie le daba nada. Luego de unos minutos se calmó y empezaron a andar nuevamente, en ese instante ella se dio cuenta de que no sabía donde estaban ni a donde iban - ¿A dónde vamos Drake?

A matar a alguien.


Y esbozó una sonrisa, dejando ver sus dientes y afilados colmillos.