– Ayúdame a bajar – Ordenó Meg –
¡Cuidado! ¡Duele!
Drake, hizo caso omiso a sus quejidos y la bajó del
auto con su habitual brusquedad. Se despidieron con la mirada y la joven se dirigió
hacía su escuela, siendo observada por Drake, que apoyado a la puerta del auto
esperando que desapareciese por la puerta del establecimiento
Luego de ver a Meg entrar y escuchar la campana sonar,
recorrió el mismo camino que su ex copiloto había recorrió minutos antes.
Meg, estaba en clases de filosofía, sentada junto a Fi
oyendo a Mr. Mullock , hablar y hablar, no entendía nada, y sus ojos cansados
empezaron a cerrarse poco a poco, dejando caer su cabeza sobre su brazo,
cayendo en el sueño más profundo que se podía lograr sobre esa incómoda mesa…
Sus ojos se abrieron de golpe al oír la campana, su
corazón parecía haber explotado, eso la había asustado mucho. Al ver para un
lado pudo percatarse que la observaban, Fi, Sam y Adrián, los cuales la miraban
bastantes entretenidos.
– Jeje, la bella durmiente por fin despierta – Fi, sacó un pañuelo de su
bolsillo y le limpió, la baba que estaba en la mejilla de la chica recién
despertada.
– Eres como un
oso – Todos se rieron de la joven, mientras se frotaba los ojos, como un bebe
que recién despierta de su siesta.
– Bueno, movámonos – La joven pensaba pararse, cuando su mirada se
encontró con la de Adrián, que estaba viéndola fijamente, cuando se dio cuenta
de que ésta se percató, corrió la mirada, sonrojándose levemente.
El pequeño grupo desocupó esa sala de clases, dejando
el paso a los jóvenes que se encontraban entrando, y se dirigieron a clase de
Inglés. En todo el camino, Meg iba a apoyada en Sam, para que su pierna no le
doliera y la herida no se abriese.
– ¿Dolió mucho que te muerda un perro? – Preguntó
Adrián, refiriéndose a la excusa que la joven les había dado sobre su pierna
herida.
– Créeme que sí, más de lo que creía – Sus recuerdos se asomaron a la
horrible experiencia del día anterior.
– Yo prefiero saber, ¿Qué pasó contigo en el último período?
– Fi le estuvo preguntando eso desde se saludaron en la primera hora – Algunos
dicen que te vieron escaparte con un chico.
– Ya te he dicho que tuve que atender una llamada de
emergencia de mi tío – Meg no pudo pensar en una mejor idea – No era nada
grave, excepto por el perro.
Caminaban por el pasillo, cuando Adrián chocó con
alguien.
– He, ¡Ten más cuidado! – Se escuchó la voz de Adrián
replicar contra el chico, más grande que él. Éste se volteó y le dio una mirada
asesina.
– ¿Qué has dicho? – Parecía que iba a empujar o a
golpear a Adrián, cuando se fijó en quienes lo acompañaban – ¡Meg! Te he estado buscando.
– ¿Drake? – Meg, lo revisó de arriba abajo llevaba el
uniforme masculino, pero algo desordenado, muy a diferencia de cómo llevaba el
terno el día de la fiesta – ¿Qué haces aquí? – Luego se retractó de lo que había preguntado, era
bastante obvio porque estaba ahí, para cuidarla.
– ¿Lo conoces? – Fi estaba sorprendida – Espera, ¿Has
dicho Meg? No tienes idea de cuánto nos costó llamarla así.
– Es un amigo – Meg no quería que se enterasen de nada
más.
– Sueña niña, soy su guardaespaldas y no es nada que me
agrade – Al joven no le importaba lo que los amigos pensasen de ella – Ahora
sigan su camino y vayan a clase.
Aunque ninguno de los tres amigos de Meg lo conocían,
hicieron caso a sus órdenes y se dirigieron a clase de Inglés.
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