El silencio se apoderó del auto, Drake, siguió
conduciendo sin darle importancia a lo que había dicho, pero en cambio, Meg
quedó perpleja, le costaba creer que irían a matar a alguien, o que Drake
mataría a alguien, pero sabía que el joven no lo decía en forma de broma. Antes
de que pudiera hacerle una pregunta sobre lo que había dicho, ya se encontraban
estacionados, en un barrio que tenía mala apariencia.
– En el bar de enfrente, hay un devorador, y nosotros iremos a por él, es
tiempo de que te enteres contra qué es lo que peleamos – abrió la puerta del
coche e inmediatamente bajó de éste, seguido por Meg.
– De qué hablas, cómo piensas matar a alguien ¡Estás loco! – Sin
despreocuparse de su alrededor, imaginaba que en cualquier momento los
asaltarían.
– Está claro que no tienes idea contra qué nos enfrentamos – Dijo sin
poder reprimir una risa burlesca – Vamos.
Ambos se encaminaron hacia el bar de enfrente, antes
de entrar, ya pudieron sentir el olor a alcohol y cigarro. Al entrar, Meg
pensó, en Paris, y lo difícil que le era imaginarse un lugar así en la supuesta
cuidad del “glamour”. Se sentaron en una mesa desocupada al fondo, siendo
seguidos de vista por algunos hombres, siendo clara la razón, Meg aún llevaba
puesto el caro uniforme de su escuela, cosa que no era nada normal en un lugar
como ése.
– ¿Dónde está tu supuesto “Devorador”? – Dando énfasis en la última
palabra – Yo aquí solo veo gente… Normal, por así decirlo.
– Debe estar por aquí, y ¿Acaso no prestaste atención cuando te los
describí? – Intentado mirar disimuladamente a su alrededor cosa que no se le
daba para nada bien, lo que provocó una risa de Meg – Se disfrazan en cuerpos
humanos, pero no es tan difícil reconocerlos.
Luego de inspeccionar el alrededor con la vista, y
escuchar las conversaciones de su alrededor, Drake decidió desistir hasta más
tarde, por lo que llamó al mesero, un hombre calvo y gordo que en su mantel
tenía una enorme mancha de grasa, sin dejar de lado su terrible genio para
atender, debía de estar cansado de sacar ebrios a todas horas.
– ¿Qué quiere? – Preguntó con una voz demandante, pero cansada a la vez.
– Quiero la mejor cerveza de la casa y un vaso de cola para la joven – El
mesero, se marchó hacia el mesón de las bebidas.
– ¿Piensas tomar cerveza a estas horas? ¿No crees que sea algo raro? –
Mirando a Drake de manera incomprensible.
– Mira donde estamos, sería mucho más extraño si no lo hiciera – Fue ahí
cuando el hombre les trajo sus bebidas, y se marchó sin más – Gracias.
Pasaron solo cinco minutos, cuando de pronto Drake se
puso mas serio. Miraba de reojo a un hombre, no era demasiado alto, pero
tampoco se le podía considerar bajo, tenía unos ojos oscuros, casi negros, su
cabello era un marrón oscuro y su piel pálida.
– ¿Lo ves? El tipo que está sentado en la mesa de la
esquina, al lado del ventilador – Dejando de mirar por un momento al hombre y
concentrándose en su cerveza.
– Sí, lo veo, pero, no es más que una persona normal. Imposible que él
sea un devorador de almas – Mirándolo de reojo.
– Tampoco pensaste que yo fuese un dragón, te diré cómo puedo saberlo –
Dio un sorbo a su bebida y prosiguió – Su piel está muerta
por esa razón es pálida, odian el calor, por eso se sienta bajo el ventilador,
sus ojos son completamente negros como las de todos los devoradores y según mis
fuentes, espera a que algún ebrio se quede dormido en el baño o lo echen por la
puerta trasera, para comérselo. Cobarde pero astuto.
– Wow, un dragón detective. Entonces, si es así ¿Qué hacemos ahora? – Le
parecía ridículo lo que hablaba el joven.
– Usa tus poderes para detener el ventilador y quiero que calientes el
aire – Dijo de corrido – Deben haber por lo menos unos veinte grados afuera.
– Es mucho pedir, no puedo hacer eso, el aire es demasiado ligero y
difícil de controlar, tampoco puedo hacer esas dos cosas a la vez – Era bastante
obvio que Drake no sabía sobre sus poderes.
– Hay muchos Rem’s en la cuidad y tengo que estar contigo, cómo es que
puedes ser tan débil, cualquiera podría hacerlo – Miraba a Meg, que le hacía
una cara de puchero – haces lo que te dije o lo haré a mi manera. Lo mataré
aquí mismo.
Meg, decidió intentarlo, era mejor eso a que Drake lo
matara frente a todos, y aun no estaba segura de lo él le decía, talvez fuese
un humano normal y corriente. Concentró sus poderes primero en el ventilador,
empezó a enfriar el aire de la caja hasta congelar hasta el mínimo vapor de
agua que ahí se encontrase, y lo logró, detuvo el ventilador. Pero ahora la
parte difícil, calentar el aire, ahora que el ventilador estaba apagado las
partículas de aire estaban un poco más calientes y le era más difícil
controlarlas, apretó ambas manos, sintió como una gota de sudor caía por su
frente y poco a poco lo logró, debió llegar hasta los treinta grados, cuando
Drake la detuvo.
– Ya es suficiente, mira – El hombre de ojos negros salió tosiendo por la
puerta trasera – Vamos.
Ambos se pararon y se dirigieron rápido a la puerta
trasera.
– ¿Qué pasa si nos equivocamos?
Drake calló un momento y la miró, entretenido.
– Solo será un homicidio cualquiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario