Meg despertó,
sobresaltada, lo ultimo que recordaba era el inmenso dolor que el Devorador le
provocó tras el bar. Su pierna aun le dolía, pero no tanto como antes, miro a
su alrededor, le costo un poco reconocer el lugar, pero se encontraba en su
nueva habitación. Se levanto de la cama, sujetándose de la cómoda, para
amortiguar su pierna, una vez que se hubo parado, se sorprendió, se dio cuenta
de que estaba con la pierna vendada, pero eso no fue lo que le dio una
sorpresa, si no que fue el hecho de encontrarse con la pijama puesta.
-¡Drake! – Al oír el
grito proveniente del segundo, Drake, rápidamente (demasiado rápido) llego a la
habitación.
- Meg, despertaste,
¿Estas bien? ¿Qué sucede? – Solo con oír su tono de voz, se podía intuir su
preocupación. La joven, al percatarse de esto sonrío, de alguna manera le
parecía chistoso que el frío dragón se preocupase, pero no demoro mucho en
recordar por que había gritado.
- ¡¿Por qué llevo la
pijama puesta?! – No solo estaba enojada, también estaba avergonzada, por lo
que su cara no podía estar más roja.
- Pues, tenia que
sacarte esa ropa que tenias puesta, luego de que el medico se encargase de ti,
estaba toda ensangrentada – Ahora el también se había sonrojado de vergüenza –
Pero no te preocupes, tu ropa interior sigue en su lugar, juro que no vi nada.
Un incomodo silencio
se produjo entre ambos, la situación no favorecía a ninguno de los dos y no
querían tocar el tema. El silencio parecía que seria eterno, hasta que Drake,
intento “romper el hielo” de la situación.
- Será mejor que bajes
a desayunar, aun alcanzas a llegar a la escuela – Eso sorprendió a Meg, ¡Se le
había olvidado! Sabía que no le dejaría faltar a la escuela, pero eso era
absurdo.
- Maldición, me alisto
y bajo – Olvidándose de su pierna mala, se quiso dirigir hacia el baño, pero
término en el suelo en cuanto dio un paso - Mierda – Drake ayudo a que se
levantase y la dejo en la puerta del baño.
- Ten cuidado, llámame
si necesitas que te ayude a bajar las escales e intenta no morir ahogada –
Cerro la puerta y bajo a la cocina.
Sin importar cuanto se
apurase, se demoro como mínimo quince o veinte minutos en ducharse y alistarse,
sin olvidar los minutos que se demoro en bajar la escalera, apoyándose
firmemente del barandal para evitar caerse o hacerse doler. Una vez que llego a
la cocina, Drake estaba sentado comiendo un pedazo de pizza.
- ¿Esto es el
desayuno? – Estaba fría, y el queso estaba como piedra.
- ¿Quieres cocinar tu?
– Era obvio que eso no pasaría, ya estaba demasiado atrasada. Sin más
preámbulos se sentó y saco un pedazo.
- ¿Qué paso ayer?
Luego de que me desmaye – Desde que despertó, que quería saber que había
sucedido.
- Pues que mas crees,
he tenido que hacerlo solo, como siempre – Esperaba que la joven le comentase
sobre el increíble movimiento que hizo ayer, pero no fue así.
- Lo siento, debí
hacer intentado ser mas útil – Su mirada se volvió cabizbaja y solo se centro
en su trozo de pizza.
Drake la miro, no pudo
evitar sonreír, llevaba puesto el collar que le dio el día anterior, se levanto
de la mesa, tomo sus llaves y luego se acerco a Meg.
- Para la próxima será
mejor que me avises, pero, gracias – Ella no entendió el sentido de la ultima
palabra, pero no le presto atención, el joven le apuro mostrándole la hora.
Una vez que se fueron,
Drake debió ayudarla a subir al auto, lo que la dejo pensando, ¿Cómo lo haría
el resto del día?
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