Antes de que pudiese tocar la puerta de dirección,
alguien la abrió desde dentro. Meganie se sorprendió bastante al ver que quien
la había abierto no era nadie más que Drake.
–
¿Drake? – Sus pupilas estaban como las de un gato, o
más bien como las de un dragón. Con precaución entró a la habitación, cerrando
la puerta tras de sí, sin siquiera prestarle atención a la silueta que se
erguía tras del escritorio.
– Buenas tardes señorita– Aquella voz hizo que
Meg se sobresaltara, era una voz ronca y rasposa – Estaba esperando por usted – Aquel hombre no
debía medir más de un metro sesenta, era calvo, pero lo que más llamaba la
atención eran sus enormes orejas.
– ¿Te han enviado de clase? – La mirada de Drake se había fijado en ella,
con un aire de reprimenda - ¿Por qué?
– Por favor mi querido Drake, tu solías venir al menos una o dos veces
por día, no creo que tengas el derecho de reprimir a esta jovencita en su
primera visita – El pequeño hombre esbozaba una enorme sonrisa, mostrando unos afilados
dientes – La han enviado de clase de física, por hacer un dibujo en clases.
– Es cierto, ¿Cómo lo sabe? – No había forma de que alguien le hubiese
avisado antes de que ella llegase, y luego de preguntar miró a Drake – ¿Qué haces aquí? ¿Era tu escuela? Porque nunca sé nada de lo que
sucede, ¡No es justo!
– Jovencita, yo sé todo lo que sucede dentro de esta escuela – Meganie no pudo evitar fijarse en sus enormes orejas y soltar una
carcajada, que se vio obligada a callar – Y respondiendo a tu
otra pregunta, este joven, fue mi alumno, el peor de todos, sabes que una vez él
…
– ¡Calla Duc! Terminamos nuestro asunto así que me iré, y me la llevaré
conmigo – Estaba furioso, sus ojos se habían tornado anaranjadas, casi parecía fuego
y sus pupilas estaban completamente estiradas, tomó del brazo a Meg, que sin
protestar se dejó arrastrar – No quiero que la
descuides cuando tenga clases ¿Entendido?
– Un maldito bastardo dándome órdenes, no te preocupes, la cuidaré, muy
bien – Dijo lamiéndose los labios y dejando ver parte de sus afilados y sucios
dientes.
Drake dejó escapar una sonrisa, soltó a Meg y se
acercó al director lentamente, como Meg le veía la espalda pudo ver cómo se
estiraba la camisa que llevaba puesta hasta romperse y dejar a la vista unas
alas negras y escamosas. Drake tomó del cuello al hombre enano, levantándolo
del suelo al menos medio metro. Acercó su cabeza a la oreja de éste y le
susurró algo al oído. Luego al dejarlo en el suelo, con una de sus garras de
las que le habían salido hizo una pequeña marca en la mejilla del hombre y se
fue dejando que la sangre cayese por el rostro del director.
Antes de bajar el primer piso, el joven ya se había
normalizado y todo su aspecto dragón ya se había esfumado. Meg lo miraba de
reojo, ya que pensaba que cualquier palabra que dijese lo haría explotar. En el
momento en el cual salieron por la puerta principal, el timbre para el descanso
sonó, dejando salir a todos sus alumnos de sus respectivas aulas. Subieron en
silencio al auto y se fueron sin más.
Minutos más tardes, Meganie se animó a hablar.
– ¿Qué hacías en la escuela? ¿Qué le dijiste al director? ¿Quién es él?
¿Es un dragón? ¿Adonde vamos? ¿Por qué me sacaste de la escuela? – Todas esas
preguntas salieron seguidas desde su boca.
– Odio que hagas tantas preguntas a la vez, ¡Me das dolor de cabeza! Mejor
cállate y revisa la guantera. Hay un regalo para ti – Meganie siguió sus órdenes en silencio y sacó de la guantera una
pequeña caja de regalo que tenía una etiqueta con su nombre.
La abrió lentamente, no confiaba mucho en un regalo de
él. Al abrirlo vio un collar, de oro, con un medallón en forma de sol.
– No sé si se parecerá al que te dio tu novio, pero, creí que podía
servir – No se interesó en mirarla y siguió manejando – No sabía cual te gustaría así que te compré el que más me gustó – Meg seguía sin responder – Si no te gusta solamente podemos ir a
cambiarlo – Harto de que ella no le responda, Drake miró hacia su copiloto y
vio que esta estaba llorando, al percatarse de ésto, se estacionó en el primer
lugar que pudo – Eh, ¿Estas bien?
– Sí, yo, te lo agradezco – Y se lanzó al cuello de
Drake, hacía mucho que nadie le daba nada. Luego de unos minutos se calmó y
empezaron a andar nuevamente, en ese instante ella se dio cuenta de que no
sabía donde estaban ni a donde iban - ¿A dónde vamos Drake?
– A matar a alguien.
Y esbozó una sonrisa, dejando ver sus dientes y
afilados colmillos.
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