Meganie y Drake consiguieron escabullirse victoriosamente
hasta el aparcamiento, donde el encargado les entregó el auto de Drake, un Ford
mustang negro, una vez que ambos estuvieron en el auto, se pusieron en marcha,
se demoraron menos de media hora en llegar al apartamento de Meganie, donde una
vez que estuvieron cómodamente sentados y con un vaso de bebida, empezaron a
hablar.
–
Okay, solo te contaré lo básico, lo que puedo contarte
y lo que sé, ¿Entendido?- Dijo Drake con un suspiro, probablemente
arrepintiéndose del embrollo en el que se metió.
–
Si, prometo no interrumpirte – Procuro responder
la joven.
–
Bueno… Se les ha llamado Rems a las personas o seres,
que son capaces de controlar la materia, capaces de moldearla a su gusto,
pueden convertir una placa de metal en un pelota de tenis, mover el agua a
donde quieran, y la familia Blanc’s es una de las familias más antigua y más
poderosa de Rems, no solamente poderosa en dinero, sino que en habilidad, en
fuerza. Ellos han estado trabajando con nosotros mucho tiempo, los Wyvern, la
mayor dinastía de dragones actualmente.
–
¿Dragones? ¿Es algún apodo? – No entendía de que
manera ellos podrían ser dragones.
–
Sabía que te iba a costar entender – Dio otro suspiro – Hablo de dragones de
verdad, como los de las mitos de la edad media, criaturas gigantes y aladas.
–
No te creo, estás jugando conmigo, no sé por qué creí
que me contarías la verdad – Meganie no pensaba permitir que aquel chico
le tomase el pelo.
–
Hablo enserio, tú puedes controlar la materia y ¿no
crees en dragones?
–
Hay una gran diferencia, ya que yo no me transformo ni
nada por el esti…- Quedó sin palabras al ver como a Drake le salían una par de
alas negras de la espalada, frente de sus ojos –… te creo.
–
Pensé que no tendría que hacer eso – Decía mientras el par de alas volvía a esconderse en su espalda – Por hacer eso he arruinado mi traje, bueno creo que ahora puedo seguir…
los Wyvern son la cabeza de los dragones de hoy en día, se podría decir que son
la monarquía actual, y tu familia ha estado trabajando con la nuestra en la
guerra.
–
¿Guerra? ¿Contra quién? – Según ella no había
ninguna guerra en la actualidad.
– Estamos en una guerra, pero no contra un quién, sino contra un qué…
Devoradores de Almas – Meganie tragó saliva, la lucubre manera en la que
Drake pronunció las últimas palabras le hacía presentir que no era nada bueno-
Son seres que tal como los rems o los dragones se esconden en las sombras de este
mundo, algunos viven en los alcantarillados de las ciudades, otros en la
oscuridad de los callejones, algunos salen solamente en las noches, pero otros,
prefieren vivir ocultos entre los humanos, quitándoles sus almas y robando sus
cuerpos.
>> Estos seres se alimentan de las almas, como
su nombre lo dice – Se paró y miró por el ventanal a las personas que
caminaba por las calles – normalmente la gente
de este mundo los suele llamar Ángeles.
>> En la antigüedad estos seres se alimentan de
almas moribundas, personas a punto de morir, por un accidente o por simple
vejez. Pero últimamente eso ya no es así, ellos están tomando almas jóvenes,
que se encuentren en la plenitud de sus vida, para así volverse más fuerte, me
gustaría saber el por qué pero lo único que sabemos es que hay que
exterminarlos antes de que ellos nos exterminen a nosotros y tú estas obligada
a participar en la guerra que se avecina.
–
He quedado bastante confundida ¿Una guerra? ¿Devoradores
de Almas? Yo no participaré en ninguna guerra, no tengo nada que ver. ¿Puedes
explicarme mejor? – Era demasiada información y toda muy extraña.
–
Eres bastante lenta ¿no?, la cosa es que, Los Wyvern y
Los Blanc’s, dragones y rems, se unieron para exterminar a los devoradores de
almas. Y tú al ser la siguiente heredera legítima de la familia Blanc’s estarás
constantemente bajo peligro, así que si no matas, te matan ¿entiendes? – Drake
observó el rostro de la joven al decir estas últimas palabras, por lo que
decidió aclararla un poco – No estamos haciendo nada malo
solo nos desharemos de la basura.
–
Entonces… ¿Por qué mi tío no me ha dicho nada? – Si una
guerra se avecinaba y ella estaba obligada a participar, ¿Cómo es que no tenía
idea de nada?
–
Tal vez para no alterarte – No era una pregunta
que el pudiese contestar.
–
¿Cuándo comienza la “guerra”? – Aun no le creía del
todo al joven que tenía enfrente, pero prefería ser precavida.
–
Dentro de seis días a partir de hoy – Hubo un gran silencio, Meganie estaba procesando toda la información, no
sabía que pensar, todo era bastante raro, pero al ver alas aparecerle a Drake
algo de cierto tenía que haber en su historia.
Se escuchó un sonido, un golpe, estaban forzando la
cerradura, ambos se miraron y se mantuvieron en silencio, Drake le hizo señas a
Meganie para que se escondiera tras el sillón, una vez que ella estuvo en
posición Drake apago la luz. <<Porque
me escondo, puedo defenderme perfectamente bien>>, se dijo para sí Meganie,
con la intención de pararse, pero en ese instante entraron cinco hombres, todos
armados y al verlos se le esfumaron todas las ideas de pelear.
–
Shhhh, silencio – susurró uno de los hombres luego de que otro chocara
con uno de los mueble, provocando un gran estruendo.
En ese instante Drake prendió la luz. Todos los hombres
le apuntaron con sus armas y como si fuesen juguetes, el joven caminaba hacia
ellos con una mirada desafiante en el rostro. Uno de los hombres estaba completamente
asustado y por culpa del miedo, dejó escapar una bala, que llegó directo en el
estómago de Drake.
–
¡Drake! – Gritó Meganie en el
momento que se paraba y quedaba al descubierto.
–
Se suponía que debías de mantenerte escondida – La bala le había llegado, estaba el agujero en su traje, pero aún así
no había ni el más mínimo rastro de sangre.
En ese momento de distracción, el joven dragón agarró
a uno de los hombres y lo tiró contra la ventana, la cual se hizo trisas con el
choque y permitió al hombre caer, otros dos hombres dispararon hacia Drake,
pero él seguía caminando hacia ellos con completa calma. Uno de los hombres no
aguantó más y salió corriendo, Drake enterró su puño en el estómago de uno y le
dio un duro gancho a otro en la mandíbula, dejando a ambos hombres
retorciéndose de dolor en el piso.
–
¡Drake! – Este se volteo y vio
al último hombre sosteniendo una pistola en la cabeza de Meganie. Pero como si
no le importara Drake caminaba hacia él, desafiante.
Y en fracción de segundos, antes de que el hombre
alcanzase a procurar una amenaza y pensara apretar el gatillo, apareció Drake a
sus espaldas, lo tomó del cuello y lo golpeó contra la pared.
–
¿Quién te ha enviado? Si me lo dices ahora, sobrevivirás
–
El tono de voz del joven había cambiado.
– Dmitry Vasile – Dijo entre llantos – Él nos envió a por la chica, no sabíamos que estaría
aquí. Por favor no me maten.
–
Mierda…
Le dio en golpe en el estómago y lo soltó. Meganie aún
estaba petrificada, Drake se acercó, ésta se le abalanzó encima y empezó a
llorar. Una vez que estuvieron calmados, por la puerta entraron Elliot Wyvern y
el tío de Meganie.
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