Se escucharon unos aplausos.
–
Bravo, bravo, me lo esperaba de ti jovencito – Dijo el Sr. Blanc’s, tío de Meganie, a lo cual Drake respondió con un frio
gracias – Pero estoy bastante furioso contigo, ¿Quién te has creído para contarle
todo a mi sobrina?
–
Tío, yo he sido quien le ha pedido que me dijese – Aún con los ojos lagrimosos – No es su culpa, yo
lo obligue.
–
¿Qué tú has obligado a mi nieto? – El hombre canoso empezó reírse de forma sarcástica – Eso demuestra lo poco que sabes sobre nosotros.
–
Abuelo, yo le he contado con mi propia voluntad, pensé
que al estar directamente involucrada, sabría todo, y al haberle mencionado algo
ya fue tarde para retractarme – Respondió con arrepentimiento.
Hubo un largo silencio, nadie emitió palabra alguna,
pero El tío de Meganie y el abuelo de Drake, se miraron por un momento,
parecían estar ideando algo. En sus rostros se podía identificar unos leves
gestos de entretención. Fue el Sr. Blanc’s el que habló primero.
–
Bueno, si tanto así crees que ella está involucrada,
desde hoy tú serás su guarda espaldas, su guardián o como le quieras decir – Drake quedó con la boca abierta, sin siquiera decir nada.
–
Y si algo le llega a suceder, te arrancare las alas – Agregó su abuelo sin siquiera dudarlo.
–
¡Pero Abuelo! ¿Por qué tengo yo que hacerme cargo de
esta niña? Ésto no es justo, me será una pérdida de tiempo y de energía – No quería
aceptar el castigo que se le imponía.
–
¡Calla! No me faltes el respeto, tú le has dicho a esta
niña cosas que era mejor que no supiera, éste es tu castigo por tu acción y por
tu culpa, ahora pensarán que tú la estas protegiendo y la próxima vez que
ataquen será mucho peor, ¡Por tu culpa! – Meganie seguía en
silencio sin siquiera pronunciar ninguna palabra – Acepta las consecuencias de tus actos. Cumplirás tus órdenes y será
mejor que lo hagas bien.
El tío de Meganie, anotó una dirección en el papel, y
se la entregó a Drake.
–
Aquí es donde deberán mantenerse desde ahora, éste
lugar ya no es seguro – Una vez dicho eso se dieron la media vuelta y se
fueron, pero antes de salir por la puerta – Quiero que la vayas a dejar y a buscar a la escuela, no permitiré que ésto
baje sus calificaciones.
Una vez que ambos hombres se fueron, llegaron unos
tipos con terno negro, que sin decir ninguna palabra tomaron los cuerpos de los
hombres que Drake había dejado inconcientes. Luego de que quedaron solos,
Meganie se desplomó en el sillón, se había desmayado.
Las horas pasaban, Drake estaba sentado a un lado de
la cama, en una silla que había traído de la sala, y Meganie estaba recostada
sobre la cama. Poco a poco fue abriendo los ojos. Y al observar al chico
sentado a su lado se dio cuenta de lo que había sucedido.
– Lo siento ha sido mi anemia – Se notaba en la
suavidad de sus palabras el cansancio que llevaba encima – Más el no comer en todo el día, la historia de dragones, materia y
guerra, a y sin olvidar el ataque.
–
Era de esperar que colapsaras, son las cinco de la
madrugada, pronto va a amanecer, tomemos tus cosas y vayámonos – Ordenó sin siquiera mirarla, se paró y tomó una
maleta.
–
Lo siento, ha sido por mi culpa que tengas que
cuidarme, no pude decir nada – Si voz se oía culpable y lastimera.
–
No tienes que disculparte, no importa de quién sea la
culpa, ya no podemos hacer nada para evitar encargarme de ti – Abrió los cajones del mueble de Meganie – ¿Cómo puedes tener tanta basura?
–
No es basura, son regalos, recuerdos – El comentario de Drake la había enojado, él no era quién para insultar
sus cosas.
–
Solo lo esencial – Fueron sus fríos
gestos los que dieron a entender a la joven que no podría llevarse sus
recuerdos.
Meganie se paró con ayuda de Drake y empezaron a
llenar la maleta, ropa, cuadernos, algunas fotos, uno que otro libro y su
uniforme de la escuela. Cuando ya estuvieron listos, salieron del departamento,
a cada momento miraban hacia ambos lados para confirmar de que no los estuviesen
siguiendo.
De pronto se escucho un ruido, era como un gruñido.
Drake paró en seco y se puso a observar su alrededor para ver de donde
provenía.
–
Drake, es mi estómago – Volvió a gruñir y esta vez fue bastante notorio de dónde provenía el
sonido – No he comido nada en más de un día.
–
Bueno, vamos a desayunar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario