lunes, 25 de noviembre de 2013

Capitulo 10

La campana se oyó sonar nuevamente en los pasillos y aulas de clases, que marcaba el final de la tercera clase y la hora de almuerzo. Luego de las clases de historia, literatura y matemática, Meganie estaba demasiado cansada, aún le quedaban dos horas mas de clases y no sabía cómo iba a resistirlas, se formó en la fila de la cafetería con Fi, esperando su turno para servirse lo que apetecieran. Meg tomó un plato de jalea, uno de flan y una manzana, Fi en cambio se sirvió un plato de comida sorpresa de la cocinera de la cafetería, que al verlo sentía terribles nauseas y dudabas si eso era comestible.

Una vez se hubieron servido sus vasos de jugo y agua, se dirigieron a sentarse en la mesa donde se encontraba Sam y otro chico, ese chico era Adrián, según las chicas de la escuela el más apuesto, con su cabellera rubia y ojos oscuros, según ellas un cuerpo de modelo, pero Meg no sentía más que mera repulsión por él, le era un suplicio soportarlo en matemática y en el almuerzo todos los días, lo encontraba estúpido y arrogante, cuando pensó eso, se acordó de Drake, se parecían bastante en ese sentido, provocándose así una risita. Luego de que ambas chicas hubieran tomado asiento empezaron a comer.

Meg miró a sus dos amigos y se acordó de cómo llegaron a ser amigos, en su primer día. Ese día en la escuela estaba realmente triste de no conocer a nadie, pero se mostraba enojada y amargada. Cada vez que alguien le iba a dirigir una palabra ella los fulminaba con una feroz mirada, lo que hacía que sea quien sea, se retractara y se fuera. Pero cuando estaba sentada sola en la cafetería, comiendo únicamente un pedazo de pie de limón, se le acercaron dos jóvenes.

 Estas muy sola, ¿Quieres que te acompañemos? Dijo alegremente la chica, que resultó ser Fi.

No Fue la única respuesta de Meg, sin siquiera mirarlos.

Me llamo Sam y ella Fi, un gusto conocerte, ¿Cómo te llamas? Y sin hacer caso a lo que dijo Meg, se sentaron con ella.

Impresionantemente, así fue como se volvieron amigos, acosaron a Meg con preguntas hasta que esta por fin logró romper el muro de frialdad que la rodeaba y empezó a hablar con ellos.
Cuando su recuerdo terminó no pudo evitar soltar una sonrisa, se sentía feliz de haberlos conocido aunque aún extrañaba su antigua escuela.

¿A que viene esa estúpida sonrisa? Era Adrián, que volvía a soltar uno de sus odiosos comentarios- Sonríes sola, que pena me das.

La sonrisa de Meg desapareció y le lanzó una mortífera mirada a aquel joven, sentía que le hervía la sangre cada vez que escuchaba su odiosa voz y deseba que un meteorito cayera sobre su cabeza.

Estaba imaginando que la lámpara caía sobre tu cabeza Dijo, controlándose a si misma y volviendo a sonreír, pero esta vez no sola, ya que a sus otros dos compañeros de mesa igual les hizo gracia su comentario.

Una vez que todos hubieran terminado su almuerzo, se pusieron a planificar la película que irían a ver el viernes, salida a la cual Adrián igual estaba incluido.

Yo voto por una romántica, ¿me apoyas Meg? – Fi amaba las películas románticas y aunque lloraba en cada una de ellas siempre terminaba desahogándose con Meg en vez de con Sam.

Aunque ambos fuesen novios, no parecían ser más que dos amigos.

A mi me da igual, pero prefiero las infantiles Meg amaba las películas de niños pequeños, por sus historias, dibujos y cuando las miraba sonreía de principio a fin.

No eres más que una bebé, yo opino que veamos una de terror o de zombies Adrián siempre se creía masculino por ver esas películas, lo que hacía a Meg irritarse nuevamente.

Deberíamos ver una de acción o coches, esas son de las buenas Sam era un fanático a todo lo que tuviera explosiones o armas. Hubo un infinito debate de que película debían ver, que no acabo hasta que Sam volvió a hablar Bueno, como vamos a ver dos películas, hagamos esto, tiraré una moneda y si sale cara, nosotros elegimos las dos películas y si sale sello ustedes dos, ¿Les parece? – Él era siempre quien resolvía las disputas en el grupo.

Como todos aceptaron, tiraron la moneda y salió cara, los chicos tendrían que elegir y por lo visto verían una película de acción y una de terror. Cuando ellas se lamentaban la campana sonó, tenían que ir de vuelta a la sala de clases, a cada uno le tocaba clase diferente, así que se separaron.

Meg tenía física, siempre odió esa clase, encontraba que aprender eso era estúpido y luego de descubrir sus poderes, la odiaba aún más por que sabía que no eran más que mentiras. En toda la clase no prestó atención al profesor y jugó con su goma, volviéndola una esfera o un cuadrado, luego con el carbón de su lápiz, pensó en lo ridículo que se vería el flacuchento de su profesor con falda e hizo que se impregnara el carbón en la forma que se lo imaginaba, logrando así un perfecto dibujo.

Señorita Blanc’s a la oficina de director, ¡Ahora! Casi se cae de su silla al oír el grito de su profesor a sus espaldas, que vio el dibujo que había hecho, debió haber prestado más atención a su ubicación mientras jugaba con sus cosas.

Meg se paró y salió de la sala, llevando consigo su mochila y cuaderno. Ahora tenía que subir las escaleras hasta la cúpula del director por primera vez, pero no le preocupaba, no la podrían castigar porque era la primera vez que iba a su oficina y no podían llamar a su tío ya que él debía estar trabajando, así que solo tendría que escuchar un latoso sermón. Mientras subía tubo la escalofriante sensación de que alguien la vigilaba.


No hay comentarios:

Publicar un comentario